Derechos a la carta

por otracuba

Mi interés por los Derechos Humanos en Estados Unidos es meramente informativo.  Si allí se viola alguno o se violan todos esos derechos, las propias organizaciones de la sociedad civil norteamericana se encargarán de hacer valer sus demandas.  Pero me parece cínico por parte del gobierno cubano condicionar el apego al cumplimiento de derechos inalienables y reconocidos por la comunidad internacional a que su enemigo los viole.  Esa actitud victimizada queda muy mal cuando se trata de este tema en el que Cuba presenta lagunas; si somos la sociedad modélica a la que debe aspirar la humanidad, dicho ejemplo debería comenzar por garantizar la Declaración Universal en pleno a todos sus ciudadanos.  Mientras el respeto a los Derechos Humanos sea selectivo, todo lo demás no será más que demagogia.

Oda a la Alegría

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Dos audiovisuales diferentes me hacen reflexionar una vez más sobre el futuro del país.  El primero, un reciente reportaje de BBC en Corea del Norte.  Una cosa es leer sobre esa sociedad distópica y otra ver las imágenes cuyo referente es la pesadilla orwelliana.  La política es complicada, pero ellos no pueden ser los buenos.  Saberlos amigos de mi gobierno me produce una sensación similar a la que me producen las muestras de amistad con  el gobierno iraní.

Pero para disipar esa visión deprimente, anoche, en el espacio Cine de Nuestra América, vi No, la película chilena sobre el referendo contra Pinochet.  La cinta me dejó una sensación muy positiva de que la oposición puede hacerse desde la alegría, y de lo que  desde ese sentimiento se puede convocar.  No mantener el esquema de que disentir es peligroso, porque los ciudadanos por instinto o por miedo se alejan de las situaciones de peligro, aun cuando sin ser adivina, adivine el agotamiento de la confianza de la población en el gobierno.  Desde la confrontación y el pulso, la heroicidad se pone de manifiesto, pero ello de por sí no suma y muchas veces resta vidas valiosas y muy necesarias.  Pienso ahora mismo en la huelga de hambre de un numeroso grupo de activistas de la UNPACU de la cual conoce un número muy limitado de cubanos al interior de la isla, pero de la que se magnifica en ese rumor la represión a que son sometidos.

Son ideas que comparto con ustedes, leyentes, porque ya saben cómo son las asociaciones.  Con todo el respeto por el dolor de muchas familias, la alegría, ese componente tan de nuestra idiosincrasia, debe ser un componente básico en la argamasa de nuestra reinvención ciudadana.

¡Ay!, la vieja mentalidad

Aun cuando el deseo natural de los nuevos microempresarios es triunfar, la mentalidad adquirida durante tantos años es como el marabú.

Para complacer a mi mamá, con un “antojo”, en uno de esos nuevos negocios por cuenta propia, luego de ver la carta, pedí para llevar un Elena Ruz. Fui bien atendida y luego de alguna demora sobre la que me permití bromear, y a la que me respondieron que cada pedido se elaboraba en el momento, me trajeron en una caja dentro de una bolsa lo que sería mi sorpresa para mamá. Sorpresa fue, pero para mí. No tengo referencias de lo que es un Elena Ruz, pero mi mamá tiene buena memoria. Lo que venía en la caja era un pan de molde tostado, (y sospecho que nada fresco) con un leve rastro de una mermelada inidentificable, y pollo en trocitos. Yo estaba más frustrada que mi mamá, así que regresé a la “paladar” y pedí hablar con la persona a cargo que resultó ser una joven de agradable presencia. Asesorada por mi mamá, ya sabía qué ingredientes y preparación hacían del Elena Ruz un bocadito espectacular, y sobre todo con el ánimo de mejorarles, le dije a la joven que aquello que vendían podría llamarse Lina Ruz (la joven no entendió nada), Elena la Rusa o de cualquier otro modo, pero NO era Elena Ruz. Su reacción fue defensiva: a los clientes les gusta, nadie se ha quejado, todos tienen una opinión diferente sobre cada plato, las normas gastronómicas… fue tanto que lo único que le dije fue: –Si usted pide un Daiquirí, y le traen una bebida que en vez de jugo de limón, tiene jugo de naranja, podrá ser muy sabroso, pero NO es Daiquirí.

Salí de allí con el deja vu de una cafetería estatal, casi convencida de que el cliente no sabe nada ni tiene la razón.

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Antes de Ginebra

Esta semana de comicios en Venezuela mi única fuente de noticias fue Telesur y la prensa cubana.  El villano Capriles con llamados a la violencia, las víctimas exclusivamente chavistas, (pero solo hablan de un carpintero, no hay más nombres ni datos), Maduro con denuncias de golpe de estado y atentados.  No dudo que la situación en Venezuela sea en este momento extremadamente volátil, pero los analistas que vi eluden el hecho de que Maduro es el presidente electo por la mitad de los votantes, han olvidado la cobertura que dieron en las elecciones mexicanas al circo que López Obrador armó –y pudo armar—en la plaza del Zócalo al no reconocer la victoria de Calderón.  Los analistas tampoco comentan la actitud cuasi dictatorial del recién electo Maduro respecto a las protestas organizadas por la oposición: –No lo voy a permitir!–  Nadie me lo contó, lo vi por Telesur en directo, como si la mitad contraria no existiera, pero sobre todo, como si la democracia no existiera ya en Venezuela.  Seguir el proceso venezolano confirma mi idea de lo necesario de estar informado, de lo subversiva que resulta la información y de que el gobierno cubano tratará de retener su control mientras le sea posible, por lo que quiero poner en evidencia esa manipulación de un Derecho Humano de esos recogidos en una carta internacional y que se discuten en Ginebra con la asistencia de una delegación oficial.

Efecto indirecto

TeleSUR_Logo

La campaña presidencial de Venezuela me llega en “indirecto” por la ventana de mi cuarto, colindante con la ventana de mi vecino Tomás debajo de la que tiene su televisor.  Tomás sigue por Telesur los pormenores de la agitada campaña; truena contra Capriles, quien es para él poco menos que un delincuente, y trina con el hijo de un precocísimo Chávez.  En estos días evito detener mucho tiempo el selector en el canal 15, ya se me ha pasado la extrañeza ante tantas noticias e imágenes, y me molesta la excesiva propaganda; aunque  por cierto, poco o nada ha aprendido la televisión cubana de la multinacional en todos los años en que Telesur apenas era un programa de tres horas de contenido filtrado.  Pero además de la devoción por el “candidato de la patria”, mi vecino Tomás puede ver –si quisiera verlo– cómo en Venezuela se elige entre varios candidatos a la presidencia, como los contrincantes de la oposición tienen la posibilidad de hacer proselitismo, y quien dice mi vecino, dice cualquiera,  puede concluir que en Venezuela la democracia será frágil, pero existe, algo novedoso para la mayoría de nuestra población, nacida luego de 1959.

 

Todos

Cuba vive un cambio de época. Solo comparar con un lustro atrás sustenta la aseveración. Una de las manifestaciones de ese cambio es la propuesta que nos hace un grupo heterogéneo de ciudadanos (le he tomado afecto al término) desde Laboratorio Casa Cuba para conversar un tema que nos interesa a todos, incluyendo a aquellos que desconocen la existencia de dicha propuesta.

No debía sorprenderme, pero me sorprende ver cómo desde los extremos del espectro, Cuba soñada… recibe dardos; de cada quien según su posición y entendimiento: Cada quien dueño de la verdad, cada quien en la supralectura, cada quien descalificando (veladamente o no) el proyecto.

Ahora que está de moda defender a los homosexuales, los negros, las mujeres, los minusválidos y cualquier otra forma de exclusión social, un poco de respeto por el pensamiento político diferente no vendría mal, y en eso, Laboratorio Casa Cuba se adelanta: laicos, católicos, anarquistas y comunistas se han sentado por igual en torno a la misma mesa. Porque a muchos podrá parecerles escandaloso el documento –mejor polémico que anodino– pero para nada podrán atacarlo por ofensivo hacia otras corrientes de pensamiento. Cuba soñada… nos brinda la oportunidad de conversar, y lo digo para los ortodoxos del partido único y para los que organizan agendas para el cambio dentro y fuera de Cuba. Y por supuesto, para todos los demás.

 

Pre-mortem

imagen de mundodesubikado.blogspot.com

imagen de mundodesubikado.blogspot.com

(luego de ver una reunión de blogueros cubanos en CUNY)

Aclaro lo de pre-mortem, porque con eso del  congreso espiritista por acá, no vayan a creer que es mi ectoplasma quien habla por mí.  Y lo de post-mortem, no me lo creo, el único post a que doy crédito es al que sale de mi teclado.

La necesidad catártica de opinar, en un principio me hizo escribir de manera sostenida a un ritmo de dos, tres y hasta cuatro posteos semanales. Opinaba sobre todo, y de manera consciente, aunque difusa, fijaba una posición, que no necesariamente tenía que estar alineada con la de nadie, por lo que tuve (tengo) afinidades y desencuentros con amigos y desconocidos, funcionarios y disidentes.

Cuando la embriagadora sensación de libertad que significa opinar o conectarme a internet dejó de producirme ansiedad con insomnio, bajé la cresta de esa ola con el deseo de comparar opiniones con personas reales, tuvieran o no (mejor) igual forma de pensar que yo. Los leyentes con antigüedad recordarán las opiniones en forma de posteo que dediqué al blog La Joven Cuba, una experiencia que más de una vez me hizo “ponerme seria” y me llevó a la Historia, su hermana la Filosofía y su sobrina la Ética. Dejé de comentar allí luego de darme cuenta de que a los jóvenes matanceros no les interesaba  el intercambio puertas adentro con una posición diferente.

Luego de quejarme y sugerir reglas de comportamiento; sin querer usar la censura, sin poder usar la moderación, y sin poder interactuar con los opinantes, dejé de tener expectativas sobre el área de los comentarios del blog como un espacio para el debate.

Creí encontrar en Estado de Sats ese espacio físico, pero al ser la nuestra una sociedad donde la libertad de expresión está tan coartada, Sats demostró ser lo suficientemente transgresor como para merecer la presilla (¿prohibición?) para cualquiera con filiación gubernamental. En Jueves de Temas se identifican corrientes de opinión, personas comprometidas con el futuro de Cuba, pero la selección del panel, el tener que pedir la palabra antes de escuchar a los invitados y las dos horas en que transcurre dejan cualquier posibilidad de debate “caliente” fuera.

Igual no suelo ser una buena expositora, por eso regreso al blog. También uso Twitter, esa herramienta tan valiosa en nuestra incomunicación, solo que trato de suplir el qué estás haciendo ahora por el qué está pasando ahora.

Me siento tan cómoda con mi blog que me visualizo más vieja (es decir, viejita) escribiendo de recetas de cocina o de los nietos, aunque será difícil que no escriba sobre todo –sobre todo– para hablar de los males del gobierno de turno.