Con casi dos años de retraso, el famoso cable de fibra óptica estará disponible para la población dentro de unos días. Cientodieciocho salas de navegación en todo el país, aunque no he podido comunicar con el número habilitado por la estatal ETECSA para información (guiño o casualidad, el teléfono es el 118).
No conozco los detalles, no sé si las salas tendrán tres computadoras o veinte, pero la noticia es positiva. Muchos cubanos podrán asomarse por primera vez al abismo de la red, el vértigo inicial será pasajero. Mi hijo al saber la noticia, lo primero que dijo fue que teniendo Facebook y Revolico, la gente va a estar contenta. Ahí me puse capciosa: –no creas que tan contenta–. Los precios son un paso de avance respecto a la conexión desde un hotel, pero “nuestro pueblo trabajador” cuyo salario oscila digamos, en 400 pesos mensuales, tendrá que invertir poco más de un día de trabajo para pagar una hora de navegación por la Intranet; si además desea un correo internacional .cu, esa hora representa tres días y medio, y si se pone goloso y quiere desandar las autopistas de la información, su desembolso por una hora será la cuarta parte de su salario mensual.
En una población de once millones, no dudo que al menos mientras dure la novedad, se formarán colas para acceder a esas salas. Especulación de mi parte, pues a lo mejor ofrecen servicio 24 x 7.
Tengo sospechas de que navegaremos “a la china”, y además de sitios presillados, de compromisos por escrito, de jefes de sala pasando por detrás del usuario para verificar su buen comportamiento y de carteles con grandes caracteres explicitando lo que se puede y no se puede hacer, dejaremos nuestro historial de navegación y “los compañeros que atienden el sector” podrán acceder a esa información pasando sobre ese depreciado valor que es la privacidad.
Pero estoy contenta. !Al fin! los cubanos podremos gatear por internet.




