Un explote con humo

Estos días de fin de año los comadreos de mi barrio se enfocan en una vecina que permutó de una simpática casita para una hermosa residencia que hace esquina. La vecina no escatimó para arreglar a su gusto la nueva vivienda. Un trasiego de camiones particulares y estatales dejó los materiales con que una brigada constructiva reparó y remodeló durante más de un año según instrucciones de la dueña. Los vecinos de Nuevo Vedado, acostumbrados a ver buenas casas, reparadas y bien mantenidas, estaban asombrados con la magnitud de la reparación. A mí, cuando me lo comentaron y luego de ver la casa, solo dije: –Estarán esperando que termine para quitársela.

No sé si los arreglos de la casa por fin terminaron, pero la vecina fue destituida y se rumora que se encuentra bajo investigación en una granja llamada “La Campana”, que creo que es el lugar a donde van los casos de corrupción. La policía hizo un registro y filmó toda la casa, pero los vecinos con gran sorpresa han podido enterarse de que el arreglo de la residencia no es causa sino consecuencia, pues la vecina, recién destituida como directora de una fábrica de habanos, está bajo investigación por negocios relativos a la producción de su fábrica.

Ya desde el mes de noviembre había conocido de la detención del gerente general de la marca por contrabando de habanos hacia Europa, y no se los voy a negar, enseguida pensé en mi vecina, directiva de esa misma empresa. Durante mucho tiempo salió ilesa de denuncias anónimas o nominales por parte de sus trabajadores.

Tengo entendido que era muy combativa y hasta se ofreció como dirigente para el CDR en cuanto se mudó. También militaba en el PCC y en su centro laboral era un látigo. No me extraña. Alguien me dijo que era una lástima lo que había pasado; era una manera de alegrarse del robo al Estado porque en definitiva a quien le hacen daño esos dirigentes es a su empleador. La vecina no ha sido juzgada y sigue siendo inocente mientras no se pruebe lo contrario. Yo no me alegré. Esa corrupción también desangra mi patrimonio y el de todos como ciudadanos. Los que hayan seguido con interés la historia reciente de Rusia y otras repúblicas soviéticas, sabrán que un montón de dirigentes de la URSS, descreídos como estaban, se afincaron la careta y se dedicaron a enriquecerse, y con todo lo que robaron, son hoy ricos y poderosos empresarios, o mafiosos, o ambos. Y en este negocio millonario que es el tabaco, parece que el robo ha sido en grande.

Mi vecino, mis vecinos

Mi vecino Alejandro es un vecino ideal.  De esos que nunca molestan: no pone música alta; en su casa no se grita, sus hijas son niñas simpáticas y educadas.  Alejandro es de los que se levanta de madrugada o de un domingo frente a la televisión para llevar a un vecino al hospital.  Alejandro nunca faltaba a una guardia, a una reunión o a un trabajo voluntario del CDR; su asistencia a Asambleas del Poder Popular o actos políticos era siempre discreta pero segura.

Por eso los vecinos que no lo vimos, nos enteramos enseguida de que antes de ayer muy temprano en la mañana, la casa de Alejandro fue objeto de un enorme operativo policial; cuatro carros patrulleros mas otros tantos civiles y una camioneta sacaron de casa de mi vecino la lavadora, dos computadoras, el equipo de música, el microondas y otros electrodomésticos. Y sacaron a Alejandro. Los vecinos comentaban que si acaso, dejaron el refrigerador, por aquello de las niñas.

Mi vecino acumuló méritos durante años, ese tipo de méritos que posiblemente le ayudaran a ser aceptado por la empresa empleadora estatal para trabajar en una firma extranjera.  Ahora, un alto funcionario del Ministerio de la Agricultura detenido hace meses sujeto a una investigación por corrupción, dijo que recibía dinero de Alejandro por beneficiar a su firma a la hora de decidir a quién comprar.

Eso es lo que se dice en el barrio.  También supe que hubo tanta prisa, que el operativo policial ni esperó a que la niña mayor se fuera para la escuela para hacer el registro y la detención.  Pregunté, pero nadie intervino, los vecinos inmediatos de Alejandro observaron detrás de la ventana o desde la acera misma; son los mismos que tienen que agradecer los favores de su buena vecindad, pero, ¿quién se mete?, –Eso es tremenda candela—me dijo un observador de primera fila.

 

No tan jóvenes

Por estos días celebran su veinticinco cumpleaños los Joven Club de Computación (JCC). La iniciativa en sí misma es positiva, pues permite acercar desde un ama de casa hasta un abuelito a una disciplina hoy imprescindible en la cotidianeidad.

Más allá de las buenas intenciones, los JCC no han escapado del deterioro y la corrupción que caracteriza al país. Todas las construcciones edificadas para este propósito se hallan en estado de abandono: falta de pintura, baños rotos, filtraciones, jardines y perímetro descuidados. Cierran con frecuencia por el aire acondicionado descompuesto. La esencia de estos centros, las computadoras, en su mayoría están fuera de servicio sin que sean sustituidas, han sido objeto de “canibaleo” como dudosa pero segura alternativa para mejorar el salario de los profesores de computación. Las estoicas computadoras que aún funcionan, se bloquean o rompen con frecuencia.

En teoría, en un JCC usted puede optar por cursos básicos de computación, cursos de Photoshop, o cursos especializados sobre programas de Microsoft; allí se sigue apostando a los programas de Bill Gates. A pesar de haberse anunciado hace dos años la migración a Nova-Linux, en el JCC en el que pregunté, ni tenían cursos sobre Linux ni tenían su sistema operativo, ni a ninguno de los jóvenes y menos jóvenes que allí trabajan, les interesa, ni siquiera como conocimiento adicional. De mala gana, pueden grabarte EcuRed, esa versión mediatizada de Wikipedia. De todo corazón espero que los cubanos sigamos con la Wiki portable que anda por donde quiera, y no con ese engendro que confunde y miente. También puedes rogar por un antivirus y con un dinerito por debajo de la mesa te puedes llevar una versión apenas desactualizada del Kaspersky.

La conexión a la intranet ralentiza las máquinas, por lo que solo una (la del profesor) tiene acceso. ¿Internet?, No, no hay que exagerar.

Una extraña lectura sobre la corrupción

Siempre que puedo, leo a Fernando Ravsberg, corresponsal de BBC en Cuba. Podré estar de acuerdo con él o no, pero prefiero un abanico de opiniones antes que la monocordia bicolor de Granma. (Donde lo de bicolor no es sólo por el diseño gráfico.)

Su trabajo de la semana pasada me ha dejado un mal sabor. No porque la historia que reseña no sea real, todo lo contrario, casos como ese deberán aumentar si la cruzada anticorrupción sigue adelante. Con economía, Ravsberg retrata a un personaje ladino que aprendió a arrimar la sardina a su brasa mientras coreaba consignas o aplaudía en los actos políticos. Una persona por su edad formada en los valores del “hombre nuevo”.

Con una capacidad camaleónica, la anónima entrevistada –y ahí sentí un cosquilleo en el estómago– olvidando su pasado inmediato, afirma que se sumará a la disidencia y a “los derechos humanos” para recabar visibilidad para su caso.

No necesito imaginar lo que se dice sobre la disidencia y los grupos de Derechos Humanos en los círculos de estudio de los núcleos del Partido, basta con leer la prensa nacional; ya sabemos que es requisito ser mala persona, asalariado de la CIA (o de la SINA, da igual), anexionista, instrumento de conglomerados mediáticos, qué sé yo.

Igual que caló en la anónima entrevistada la idea de que todo corresponsal extranjero está para hablar mal del gobierno; caló la idea de que “una carrera” en la disidencia es el paso natural para cualquier defenestrado en plan de evadir su responsabilidad ante la justicia.

En cuanto a la preocupación por cierta paradoja a la que se hace referencia, dejo a la ética del periodista desentrañar y publicar la verdad sobre cualquier caso, posible o pasado, más allá de declaraciones oficiales o informaciones alternativas. Siempre será ganancia para el país.

 

 

 

LML en LJC (29)

Resumiré mi opinión sobre los trabajos referidos al transporte en un solo comentario porque  en ambos encuentro el elemento de la corrupción.  Claro que en otros lugares existe corrupción, hasta más agresiva que en nuestro país; la diferencia radica en que se suponía que trabajábamos en un proyecto  en el que la corrupción no tenía cabida pues al ser la propiedad social, a nadie se le ocurriría robarse.  Otra ha sido la realidad.  En uno de los comentarios se hablaba de un yate en el que salían a pescar Fidel y García Márquez, ¿El Pájaro Azul I, el Pájaro Azul II, el Yaguaramas u otro yate que desconozco?  Ese joven chofer del almendrón solo reproduce en su pequeña escala lo que ha visto hacer.  Luchar contra la corrupción, que cuenta con dos poderosos aliados: la doble moral y la falta de transparencia, es como cargar contra molinos.

Aunque fue muy criticado, estoy de acuerdo con Tatu.  La labor del maestro es educar.  La cruzada anti-corrupción no es tarea individual. En Cuba no hay leyes o reglamentos que expliciten los límites para las atribuciones de los funcionarios públicos. De TODOS los funcionarios públicos.  Si no es una lucha vertical, es una batalla perdida.  No se puede jugar con los eslabones más débiles de la cadena e ignorar que en el extremo de la cadena están los responsables.

 

Ventanas rotas

Fragmento aparecido en Granma

Hace tiempo una amiga me copió un texto referido a un experimento realizado en la Universidad de Stanford. Dos autos idénticos fueron dejados en barriadas inversamente proporcionales. El auto en el barrio pobre fue vandalizado en menos de una semana mientras el del barrio alto permaneció intacto. Entonces el experimento fue más allá; rompieron un vidrio del auto hasta ese momento incólume. Con rapidez el auto corrió la misma suerte del otro.

Es una verdadera lástima que este experimento de sicología social no fuera del conocimiento del Fiscal General de la República, como quedó demostrado en su intervención en el recién finalizado encuentro internacional sobre la corrupción realizado en La Habana. Dicha intervención, aunque fragmentos fueron publicados en la prensa nacional, estaba destinada a un auditorio foráneo, ajeno sin dudas al estado de la corrupción nacional.

La corrupción era cosa de los gobiernos que antecedieron a la revolución de 1959. Pero ahora el Fiscal General me aclara que no, que es un fenómeno inherente a cualquier sociedad, y que estamos en ventaja con respecto a otras sociedades para combatirla. Hasta de soslayo, se culpa al Embargo. No veo la ventaja en un país donde una élite disfruta de grandes privilegios sin pagar por ellos. No veo la ventaja en un país donde un individuo puede desfalcar millones, muchos individuos se han convertido en malversadores de poca monta y la ciudadanía incurre cotidianamente en la receptación. Es una sangría económica y es un fracaso político.

En Cuba hay muchísimas ventanas rotas.

El desvelo de Zoely, capítulo 2

¡Ay!, Zoely ahora está peor, porque fue a ver al dueño original de su Aleko, para acordar los términos del traspaso, pero al parecer alguien sopló en el oído del viejo jubilado que el valor actual del carro es mucho mayor y que debía tener una compensación de esas que no se resuelven con jabitas de chópin. Puso a Zoely al borde de un ataque de nervios, pues en medio de su tabaco maloliente y con displicencia fue al punto que tiene a Zoely, no ya durmiendo mal, sino sin dormir; El dueño dijo que ese carro… ahora con la nueva ley… que como ella recordará la circulación está a su nombre… que su firma vale.  Zoely argumentó que ella había comprado un cadáver, y mucho que había invertido para ponerlo en las condiciones actuales, a lo que el viejo con la mano del tabaco señaló la flamante criatura parqueada frente al portal y remató: -Entonces no hay traspaso.

¿Cómo terminará? Esto es como en las telenovelas radiales: …y no se pierda el próximo capítulo de (pausa y voz más alta y engolada del locutor)… Los desvelos de Zoely

El desvelo de Zoely

Por fin salió la ley sobre el traspaso de vehículos, cuya espera ha tenido a mi amiga Zoely hace más de dos años tomando pastillas para los nervios y haciéndole ofrendas a Elegguá. Pues Zoely, una próspera administradora de tienda en divisas compró un auto Aleko a un amigo que se lo había comprado a un primo que se lo había comprado al yerno del dueño original. Zoely lo cuidó y lo mimó: chapisteo, cambio de motor de gasolina a petróleo, tapizado de asientos, llantas “cómicas”, luces halógenas, aire acondicionado, pintura rojo vino metálico. El veterano Aleko está “echando humo”, pero el propietario continuó siendo, aunque nominal, a todos los efectos legales, el mismo propietario que lo estrenara a fines de los ochenta.

Cuando Zoely adquirió aquel tareco, más que Aleko; se fue a visitar al propietario al que no conocía como en una embajada de Reyes Magos. En lugar de incienso y mirra, llevó detergente, jabón, aceite, puré de tomate y una suculenta bandeja con rojos destellos de carne de res. Previsora, acordó en aquella visita elaborar un poder para actuar en los asuntos del automóvil, y le hizo jurar al dueño por su madre, por su honor y por todos los santos, que no pensaba abandonar el país.

Con la salida en la Gaceta Oficial de la “Ley de los Carros”, Zoely descorchó un cava Freixenet, segura de dormir esa noche sin pastillas. Cuando me contó de las buenas nuevas, me pareció injusto hacerla caer de su levitación, pero estaba en el deber de alertarla, no fuera a ser que en el proceso de traspaso del carro se levantara una polvareda en la que perdiera el Aleko y sobre todo su trabajo, porque, ¿Zolily, cómo vas a justificar el dinero que ese carro te ha costado? Me miró sin pestañear y se volvió a servir del cava (cordon bleu, delicioso). Anoche estuvo en casa y me reprochó que por mi culpa, sigue sin dormir bien.

Bye bye, Tokmajián

Tokmajián, una firma canadiense de las más grandes radicadas en Cuba, amaneció el pasado lunes cerrada. Sus oficinas en el Miramar Trade Center selladas y las computadoras decomisadas para la pesquisa de sus discos duros. Los vendedores, detenidos. Hasta un viceministro del azúcar, se dice, está envuelto en el “explote”.  Todos los trabajadores en esta firma, conocida como “la firma de los hijos de papá”, que no están detenidos, fueron enviados para su casa: se les llamaría si era necesario. Desempleados sin despido, esta ha sido la peor semana de su vida, cayeron de pronto en un mercado laboral agotado en el que jamás van a encontrar una opción como la recién perdida. En el resto de las firmas extranjeras, el temor. Mientras, conversaciones al aire libre, mensajes casuales, tratar de borrar la huella de tantos negocios pasados por encima (o por debajo) de reglamentos y leyes, diazepam y ron. Whisky no, hay que empezar a ahorrar por si acaso.

El techo del Aeropuerto Internacional José Martí

Foto de internet

Movida por la curiosidad de recibir por vías diferentes la noticia de que el techo del aeropuerto había fallado por el peso de maletas vacías escondidas en él, quise encontrar la verdad verdadera, que es, como todos sabemos, una aproximación.

Hace como cuatro años en la Terminal III (vuelos internacionales), un falso techo cedió ante el peso de maletas vacías, escondidas allí luego de ser robadas.

En febrero de este año, la Terminal II (vuelos de E.U.) recién remozada, vio su techo convertido en piscina durante un “palo de agua”. El techo no colapsó, pero el agua rebasó los aleros y comenzó a caer en cascada sobre el área administrativa, alojándose en el falso techo, que hubo que desmontar y vaciar pieza por pieza. El drenaje del techo se había tupido por restos de mezcla y latas de refresco abandonados por la desidia de los trabajadores durante la reparación.

Parece que ambas noticias se unen para dar cuerpo a la “bola” circulante en la actualidad.

Robo, negligencia, temas comunes. Cuántos ejemplos pueden encontrarse con sólo alzar la vista.

Cuba, Aeropuerto Internacional, corrupción