LML en LJC (30)

Para Osmani a propósito de Los Brutos

Pocas veces me ha parecido tan desacertado un artículo de la autoría de uno de los titulares del blog como este.

A partir del reciente ingreso en una iglesia –y de la “invitación a abandonar el templo”, acoto yo– de un grupo de disidentes, te haces eco del rechazo de un amigo ante el hecho. Eso no está mal, expresar opiniones es lo que hace falta, y ese grupo de personas debe haber estado consciente de que su acción atraería aprobación y desaprobación. Pero ahí mismo te lanzas en un plural indefinido a hacer la afirmación de que no tienen credibilidad dentro del pueblo. A lo mejor me he perdido de algo, ¿Acaso la prensa además de publicar la nota de la Iglesia, publicó las demandas del grupo?, ¿En algún momento tuvo algún individuo o grupo opositor la oportunidad de divulgar sus propósitos hacia el interior de Cuba? La inmensa mayoría de los cubanos conoce a estos y a todos los opositores por la traducción “libre” que de ellos han hecho los medios de difusión… en manos del gobierno.

No puedo afirmar que la disidencia sea sincera, como tampoco tú puedes afirmarlo de los que apoyan al gobierno. Es como cualquier conglomerado social. Eres joven y estás graduado en la universidad, ¿Sólo crees en lo que dice la prensa nacional y si esta prensa no lo menciona, no existe?, ¿No te resulta curioso que según esa misma fuente, no hay ni un solo opositor honorable?

Tu lectura me confirma el daño antropológico que más de cincuenta años de totalitarismo nos ha hecho como ciudadanos. En cualquier parte hay gobierno y oposición, los ciudadanos simpatizan a uno u otro lado, o miran hacia otra parte, pero sólo en sociedades totalitarias se observa la polarización de hacerlos enemigos.

Señalas cosas con las que puedo estar de acuerdo, pero el trabajo en general, va en dirección contraria a mí, que no quiero azuzar el odio ni el desprecio, sólo porque alguien piense diferente. Incumples con la ética del blog al agredir verbalmente, ¿O es que acaso con escribir que no utilizas el término Bruto despectivamente, la impresión de todo lo contrario desaparece?

(Nota : ¿Eso de que en la mayoría de las casas cubanas hay un dvd era un chiste?)

 

 

Una extraña lectura sobre la corrupción

Siempre que puedo, leo a Fernando Ravsberg, corresponsal de BBC en Cuba. Podré estar de acuerdo con él o no, pero prefiero un abanico de opiniones antes que la monocordia bicolor de Granma. (Donde lo de bicolor no es sólo por el diseño gráfico.)

Su trabajo de la semana pasada me ha dejado un mal sabor. No porque la historia que reseña no sea real, todo lo contrario, casos como ese deberán aumentar si la cruzada anticorrupción sigue adelante. Con economía, Ravsberg retrata a un personaje ladino que aprendió a arrimar la sardina a su brasa mientras coreaba consignas o aplaudía en los actos políticos. Una persona por su edad formada en los valores del “hombre nuevo”.

Con una capacidad camaleónica, la anónima entrevistada –y ahí sentí un cosquilleo en el estómago– olvidando su pasado inmediato, afirma que se sumará a la disidencia y a “los derechos humanos” para recabar visibilidad para su caso.

No necesito imaginar lo que se dice sobre la disidencia y los grupos de Derechos Humanos en los círculos de estudio de los núcleos del Partido, basta con leer la prensa nacional; ya sabemos que es requisito ser mala persona, asalariado de la CIA (o de la SINA, da igual), anexionista, instrumento de conglomerados mediáticos, qué sé yo.

Igual que caló en la anónima entrevistada la idea de que todo corresponsal extranjero está para hablar mal del gobierno; caló la idea de que “una carrera” en la disidencia es el paso natural para cualquier defenestrado en plan de evadir su responsabilidad ante la justicia.

En cuanto a la preocupación por cierta paradoja a la que se hace referencia, dejo a la ética del periodista desentrañar y publicar la verdad sobre cualquier caso, posible o pasado, más allá de declaraciones oficiales o informaciones alternativas. Siempre será ganancia para el país.