Publicaciones etiquetadas con: emigración

Perdedores

¿Fulano?,  En Guanajuato. ¿Menganita? En el Boston Ballet. ¿Ciclano? Con Maurice Béjart. ¿Zutanito?, montó una escuelita en Miami. ¿Esperanceja?, No le ha ido tan bien, da clases de baile en Barcelona…  Eso fue, poniéndome al día al encontrarme con cinco amigas, ex bailarinas del Ballet Nacional de Cuba, dos de ellas por cierto,  en la enorme nómina de los afincados “afuera”.

No tuvieron que cerrar la puerta tras de sí, a diferencia de la mayoría de los ajenos al sector cultural.  Los médicos siguen bajo penalización para abandonar el país y esa penalización aumenta y se extiende a la familia si “desertan” en un viaje de trabajo o en misión internacionalista.  Al igual que los profesionales universitarios, los militares y dirigentes de nivel medio,  deberán esperar  cinco años  desvinculados de su antigua actividad, y entonces, solicitar permiso al ministro del ramo si pretenden viajar por razones personales.

Volviendo a la conversación con mis amigas (recuerden que el micromundo refleja el macromundo), con mayor o menor éxito ninguno de los bailarines por los que pregunté ha pensado en regresar;   cuando la añoranza por el terruño pesa demasiado, ponen un disco de María Teresa Vera o VanVan y ese fin de semana se dan un atracón de carne de puerco y frijoles negros.

–Se pierden muchas cosas–, me decía una de mis amigas, con veinte años protestando del clima madrileño,  –se extraña a la familia, el barrio, los amigos, algunos lugares, es muy duro–.  La hija de mi amiga que se fue siendo niña, por allá estudió Empresariales, tiene piso y auto propios,  prefiere pasar sus vacaciones en San Petersburgo; su mamá quisiera convencerla de venir a Varadero, pero ella prefiere las Maldivas.  Le hago notar a mi amiga  que de estar en Cuba, su hija viviría con ella, lucharía con el transporte urbano y sabría de Maldivas por la foto de una revista.  Ahí se recompone y asiente.  Elogio su cuidada figura y le pregunto si se ha “hecho algo” (lifting, botox, lipo-algo).  De eso nada.  Dieta orgánica y cuidados con la piel por el clima seco.  Me aclara que usa cremas de Mercadona, pero por los resultados, seguro son mejores, pero a ella le da pena conmigo que aparento la edad que tengo.

–Si te pones a pensar, somos los perdedores.  Tuvimos que dejar todo atrás y empezar de nuevo, tuve que luchar con el desprecio de muchos, ahora ya no es así, pero cuando yo me fui sí.  Y por mucho que se quiera, nunca es igual.  Lo de uno es lo de uno–, me dice convencida.

Y creo que la entiendo, porque la añoranza y el desarraigo pueden ser muy fuertes; porque todo el mundo dice que la comida no sabe igual, que el cielo no es del mismo color y esas cosas.  No tengo esas sensaciones, mis carencias espirituales son de otro tipo.

—Todos somos perdedores, solo que a ti se te nota menos–,  le digo sonriendo.

 

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Viajar o no viajar

He seguido con curiosidad el debate dentro de la comunidad exiliada acerca de viajar a Cuba en cuanto se recibe el estatus legal en territorio norteamericano,  luego de haberse acogido a la condición de potenciales perseguidos políticos.  Eso me pone de manifiesto dos cosas: que los cubanos tienen privilegios y los aprovechan y que el mundo ha cambiado desde los tiempos de la aprobación de la famosa ley.
No pensaba en los cambios de David Rivera sin embargo, que tiene a su comunidad dividida con el proyecto.  Pensaba en que el gobierno cubano acaba de emitir un guiño cómplice con ciertas disposiciones que eliminan las “mulas”, una razón que se hizo cada vez más frecuente para regresar de visita a Cuba.
Pero esto es anécdota.  Contada con esa trivialidad que ya me conocen.  El político seguirá con su política y nosotros separados por los 45 minutos de avión más caros que hay.  Viajar o no viajar es un dilema sentimental y ético.

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Emigración económica

Tanto se ha hablado en los últimos tiempos de los cubanos establecidos en el extranjero, que el oído se me acostumbró a la palabra emigrados.  Emigrados económicos concretamente se ha dicho y escrito una y otra vez para referirse a los cubanos que abandonaron el país, sobre todo con la crisis que conocemos en Cuba como Período Especial.  Aunque sea cierto, no es todo.  Los que hoy manejan el término con tal soltura lo divorcian de la causa por la que hasta en países como Haití o Namibia los cubanos han echado raíces.  De haber sido un país con colonia hispana, china, “polaca” (genérico de judíos) y otras más pequeñas, la afluencia de extranjeros no solo se detuvo, sino que fueron los cubanos los que iniciaron una desbandada por el mundo que no ha parado.  Eso sería impensable de existir todas las oportunidades para el desarrollo profesional, o personal, o ambos.

Las causas siempre remiten a la política; en Cuba, la política es la que ha impuesto los límites a la economía en una disrupción del orden lógico.  Por eso, aunque se pretenda desideologizar el motivo, la emigración cubana es política.

 

 

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