La información en Cuba no tiene remedio. Para que tengan una idea, de Siria se habla de los mercenarios armados provenientes de Turquía, pero jamás se ha dicho nada sobre la represión del gobierno de El-Assad. Llama la atención que ETA nunca haya sido etiquetada como organización terrorista, se refieren a ella como “la organización separatista vasca”. Por mi prensa, los cubanos jamás se enterarán del vínculo de la guerrilla colombiana con el narcotráfico; en cambio, dan titulares al aumento del precio de los alimentos en Chile en un ¡8%! Es como decía un amigo, el guanajo diciéndole cabecipelada al aura tiñosa, porque aquí, uno que no era economista, pero que decidía sobre el tema, determinó que la venta de los productos en moneda libremente convertible fuera gravada en un 240%, sí, no hay errata. A ese dirigente lo defenestraron por pretender libar las mieles del poder, pero el 240 permanece, aunque de vez en cuando nos encontremos sorpresas, como cuando subieron el litro de aceite vegetal de 1.90 a 2.40. Este tema es un emparedado en el que los invito a añadir otros peculiares enfoques de la noticia en Cuba. Los invito también a hacer una reflexión de cómo ese peculiar enfoque condiciona la forma de pensar de aquellos que no tienen alternativas de información.
Nunca se producen protestas, ni siquiera esos periodistas, tan atentos a los males del mundo, esbozan una denuncia, qué digo una denuncia, una leve crítica; no espolean su capacidad investigativa y deciden pedir una entrevista a los funcionarios responsables. Me acuerdo cuando a Bush le tiraron un zapato y la escena fue repetida en todos los informativos nacionales y provinciales; pero la mayoría del país desconoce que un cubano tuvo su segundo de libertad frente al mundo durante la vista del Papa. Y con esos truenos todavía hay quien cree que los periodistas independientes tienen que ser pagados por el Imperio. Si es que la información muchas veces permanece virgen en los temas que más interesan a la ciudadanía. Hacer una prensa mejor es un tema como el de los Congresos del Partido: nunca se han cumplido sus acuerdos.
Empecé diciendo que lo de la información no tiene remedio. Pero sí tiene.