La guerra de los mundos

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Libre empresa es un término que no se menciona en el nuevo proceso de “actualización del modelo”, pero a “los factores” solo hay que darles un filito para construir su socialismo propio ya que el frankenstein de socialismo que según dicen se está construyendo en Cuba, parece demorar. Hay algunos recién empresarios que van en serio.

El cine en tercera dimensión ha aparecido, con unos precios que pareciera que no van a encontrar clientela, pero sí; una ciudad de dos millones de habitantes tiene varios cientos de felices ciudadanos que no necesitan contabilizar gastos a fin de mes.

Preguntando por la dirección de un amigo, me indicaron una puerta al fondo de una agradable terraza acondicionada como bar de tapas. Traspasar aquella puerta fue como entrar en un mundo paralelo. El local está montado con las mejores condiciones, incluso en un detalle “pacotillero”, el menú y la cuenta los presentan en iPad. Total, el iPad al llegar a la caja tiene que ser transcrito porque la tecnología no llega hasta ahí, pero el efecto sobre el cliente es demoledor.

Una popular cafetería hizo pegatinas para los automóviles; el que volviera con la pegatina en el parabrisas, recibía un descuento. Dichas pegatinas según me han dicho se mandaron a retirar pues no permiten publicidad para establecimientos particulares. Por decisión propia o con el conocimiento de lo que le había pasado a los de la cafetería, algún avispado se hizo de un altoparlante y hace publicidad desde un almendrón impecable, ¿de qué?, de exhibiciones de cine en 3D con matinée en tarifa reducida para el cine infantil. Así que a los del iPad les ha salido competencia.

El invento, “la lucha”, la iniciativa hasta ahora proscrita. Ese es el verdadero mundo paralelo.

 

Capitalismo salvaje

Taxis desde el Hotel Cohiba. Foto de Internet

Para aquellos que duden que aquí las cosas se van a poner peor, les anuncio que los primeros en instaurar el modelo chino son algunos en el emergente sector privado. Obligados a pagar altos impuestos por la licencia, más el salario y las prestaciones de los empleados, aprietan al de abajo. Empleados sin salario fijo, cobran un % de la facturación. De esa forma el neo empresario nunca pierde, al que no le guste, puede irse y siempre habrá otro desesperado.

Para mi asombro, cuando ya pensaba que el posteo estaba, supe que en el sector estatal también hay algo muy parecido. En los nuevos taxis que ruedan por la ciudad, identificables por su blanco y amarillo, los choferes deben tributar diariamente una cantidad fija, además de correr con los gastos de mantenimiento y combustible; de incumplir más de dos veces dicha entrega, el taxi es entregado a otro chofer de una larga lista de espera.

Leyes no escritas del nuevo escenario laboral, ausencia de un sindicato que vele por los intereses del menos favorecido, me hacen recordar que, hace muchos años, se dijo que se hacía una revolución porque no sucedieran cosas como éstas.