Libre empresa es un término que no se menciona en el nuevo proceso de “actualización del modelo”, pero a “los factores” solo hay que darles un filito para construir su socialismo propio ya que el frankenstein de socialismo que según dicen se está construyendo en Cuba, parece demorar. Hay algunos recién empresarios que van en serio.
El cine en tercera dimensión ha aparecido, con unos precios que pareciera que no van a encontrar clientela, pero sí; una ciudad de dos millones de habitantes tiene varios cientos de felices ciudadanos que no necesitan contabilizar gastos a fin de mes.
Preguntando por la dirección de un amigo, me indicaron una puerta al fondo de una agradable terraza acondicionada como bar de tapas. Traspasar aquella puerta fue como entrar en un mundo paralelo. El local está montado con las mejores condiciones, incluso en un detalle “pacotillero”, el menú y la cuenta los presentan en iPad. Total, el iPad al llegar a la caja tiene que ser transcrito porque la tecnología no llega hasta ahí, pero el efecto sobre el cliente es demoledor.
Una popular cafetería hizo pegatinas para los automóviles; el que volviera con la pegatina en el parabrisas, recibía un descuento. Dichas pegatinas según me han dicho se mandaron a retirar pues no permiten publicidad para establecimientos particulares. Por decisión propia o con el conocimiento de lo que le había pasado a los de la cafetería, algún avispado se hizo de un altoparlante y hace publicidad desde un almendrón impecable, ¿de qué?, de exhibiciones de cine en 3D con matinée en tarifa reducida para el cine infantil. Así que a los del iPad les ha salido competencia.
El invento, “la lucha”, la iniciativa hasta ahora proscrita. Ese es el verdadero mundo paralelo.

