Pregones

La circunstancia de vivir en bajos, en un sotanito (ex garaje y ex peluquería), hace inevitable escuchar a quienes pasan por la calle, ya sea voceando o murmurando, algún producto o algún servicio. Sobre las nueve de la mañana pasan dos mujeres jóvenes que son una “chópin” ambulante: Jarros de aluminio, palitos de tender, toallas, luz brillante, escobas y haraganes componen su mercadería. Hacia las once una voz irrumpe potente y musical: –No digas que no me viste, no digas que no me oíste… ¡Tamalerooo!  Reparación de colchones a domicilio, espejuelos graduados, amoladores, limpieza de cocinas de gas, cortador de cristales, encolador de muebles. También hay uno que vocea tanques de fibrocemento para almacenar agua, aunque nunca lo he visto acarreando su mercanc’ia. Ahora que dije lo de acarrear; en una carretilla de construcción sustraída de alguna empresa estatal, he visto pasar una pareja de muchachones vendiendo un colchón camero con su bastidor de madera. Algunos echan por debajo de la puerta o te entregan unas tarjetas de presentación muy elocuentes. También pasan vendiendo perchas para colgar, unas vistosas pencas naturales usadas en la decoración de interiores, ahora no recuerdo qué más, y fíjense que no he hablado de comestibles, porque esos vendedores no vocean sino que usan la mímica, susurran desde la acera o tocan a la puerta y ofrecen con discreción lo que traen. El más curioso de esos ambulantes fue uno que me ofreció una bóveda del cementerio. Como no me interesaba su mercancía pero me pareció un timador, le di cuerda. El muchacho fue muy amable y me dio todas las explicaciones que requerí. Hasta me enseño su carné de identidad para que lo cotejara con la propiedad de la bóveda. Igual aquello podía estar falsificado aunque el muchacho insistía en que 2000.00 USD era una ganga. Al despedirse, su sonrisa me deslumbró. En la claridad de las seis de la tarde del horario de verano su dentadura toda de oro destellaba hipnótica. El muchacho me aclaró al ver mi fascinación: -¿Sabe, tía? Es que en la Aduana no me la pueden quitar.

Categorías: Sociedad | 5 comentarios

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5 pensamientos en “Pregones

  1. Veo la imagen del llamado mercado informal que caracteriza a las sociedades en crisis.
    Cuba está en una crisis permanente y lo que le interesa a cada cual es buscar la manera de sobrevivir y no de quitarse la causa de esa crisis: el castrismo.

  2. Como decia un chiste por ahi; que hasta caja de muerto te venden.

  3. Regina, aunque como denota Armienne, toda esta actividad es signo de una sociedad y economía en crisis, debo también interpretarlo como una muy saludable indicación de que el instinto capitalista y la voluntad de empresa en Cuba (obviando timos y malversaciones, que también ocurren, y en grande en esta Alma Mater del capitalismo mundial) están vivos y que la “chispa” y el deseo de salir adelante y “vivir bien” del cubano sacará adelanta a la Isla del marasmo socio-económico en que la han sumido 51 años de mediocre y totalitaria gestión gubernamental. Sin caer en trampas ni aprobar excesivas ilegalidades (difíciles de no cometer en un régimen que las origina por carencia, por inmovilismo y por penalización de toda iniciativa individual, sin justificar aquéllas que bajo cualquier signo político son execrables) tómalos como un síntoma promisorio de lo que vendrá y también como aviso de todo lo negativo que habrá que enfrentar y limpiar en años venideros bajo otro sistema social y político. Excelente como siempre, Regina.

  4. Javier

    En cuestion de economica, Cuba anduvo relativamente bien mientras recibia subsidios billonarios de la Union Sovietica y otros paises comunistas de Europa del Este. De esa manera, pudo el regimen aparentar que la economia centralizada y planificada (aunque muy mal) era capaz de ofrecer un minimo de mercancias necesarias a la poblacion. El regimen castrista sabe que una apertura economica debilitaria su capacidad de control y continua prefiriendo tolerar a medias el mercado negro que admitir la necesidad y mayor eficiencia de la libre empresa.

  5. Carlos Jose Satrústegui

    La verdad que si los cubanos supieran en la mierda que los han convertidos los Castradores Castros, se moririan de rabia. Imaginense que para salir de Cuba necesitan que el gobierno le apruebe el viaje.
    Carlos de Chile

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