LML en LJC (13)

Para Peralo por el concierto de PM.

Mucho revuelo por el concierto de Pablo en Miami. Como estoy a favor de eliminar todas las tensiones entre cubanos, el concierto me parece positivo. Estoy segura de que Pablo tiene muchísimos admiradores en Miami, cubanos y no cubanos. Me llama la atención tanta virulencia con PM, bastante distanciado de la trinchera oficialista. Como siempre en el caso cubano, se pide a los artistas un posicionamiento político, cuando el mensaje de arte es mucho más poderoso y perdurable que las consignas. También creo que para hablar de intercambio cultural, artistas radicados en Estados Unidos deberían presentarse en Cuba. De no ser así, Pablo, Paulito, Gente d¨Zona, el fidelista Cándido Fabré y otros, no serán más que artistas contratados por un empresario del showbusiness. Si los artistas radicados en Estados Unidos quisieran venir a Cuba a brindar su arte sin beneficios económicos, la pelota estaría en cancha del gobierno cubano. Me encantaría, ya lo he dicho, escuchar a Willy Chirino en La Habana, si es mañana mismo, mejor. Pero aunque Willy estuviera dispuesto a venir pagándose los gastos, ese concierto -!Ay!- demorará.

 

Categorías: Sociedad | 6 comentarios

Navegador de artículos

6 pensamientos en “LML en LJC (13)

  1. El Niño Atómico

    Por qué tienen que ir los extranjeros a trabajar de gratis en Cuba, pero los cubanos cobran sus actuaciones bien cobradas en el extranjero? Es que el pueblo de Cuba se merece todo de gratis?

  2. No me gusta la exclusión, ninguna. Me molesta mucho que yo no pueda ir a Cuba, por mi posición política. Estuve 17 años preso y ahora estoy condenado a no ver a mi familia, junto a cientos de miles de otros cubanos. Eso es antinatural. No me gusta que le impidan a Pablo cantar en Miami, ni a otro grupo conjunto o artista cubano que viva en Cuba, ni me gusta que no dejen a los artistas cubanos que viven fuera de Cuba cantar en su Patria.
    Me importa muy poco lo que Pablo Milanés declaró en días pasados contra el gobierno dictatorial de Cuba, pues aceptó sin protestas que fusilaran a mis amigos, pero sí sé que no lo publicarán en Cuba.
    En fin, tiene que existir equidad. Que canten aquí los comunistas y dejen a los demócratas cantar allá. Que dejen a los marxistas venir a ver a su familia en el exterior y a los demócratas que veamos la nuestra en Cuba.
    Sólo el intercambio natural y sin exclusiones perite la reconciliación. Pero eso no lo quiere Castro.

  3. Charlie Brown

    En sentido general coincido con tu planteamiento, excepto en un punto: cuando criticas que se le pida a PM un posicionamiento político, pues hasta hace relativamente poco tiempo, PM se “posicionaba” políticamente junto a la dictadura sin que nadie se lo solicitara, así que ahora que aguante.

    Por cierto, sin dejar de aceptar el derecho de las personas a cambiar su forma de pensar, no deja de resultarme curioso que la “ruptura” de PM con el régimen coincide con el cierre de PM Records. Nada, que hasta que no le pisaron el callo no le pareció suficientemente malo el régimen… y después dicen que el dinero no les importa, ¡qué gracioso!…

  4. Yo

    Te respondo con las palabras de Juan Abreu en su blog Emanaciones:

    “Así que no tenemos que combatir al enemigo, tenemos que abrazarlo. ¡Qué digo abrazarlo! Amarlo. Vivir pendientes de cualquier chorrada que diga y amorosamente corresponder. A ver Pablito, besitos. Qué más da que digas esto hoy aquí cuando te conviene y mañana le mandes una carta de amor y una caja de chiviricos a tu querido Comandante.

    Hay que abrazarte… es que se me humedecen los ojos.

    Aunque se explica. Nadie se atreve a combatir a los Castro. Ni aquí ni allá. ¿Qué hacer para no quedar como consumados cobardes y arrastrapanzas mientras los sirios y los libios se hacen matar en las calles por la libertad? Pues dárnoslas de pacifistas catolicones fervorosos. Amor, amor, abrazos. No a la violencia. Paz Paz.

    Hay quien dice que la prohibición del concierto de Milanés convendría a la dictadura. Señores, hay que demostrar que somos los demócratas, los buenos. Hace tiempo no leía nada tan ridículo. Así que después de medio siglo de dictadura feroz, horror, ausencia total de libertades, campos de trabajo, fusilamientos, decenas de miles de presos y asesinados, después de incalculables muertos en el mar, después de enterrar en los cementerios de Miami a los ahogados, después de las avionetas derribadas, después de los remolcadores hundidos, después de todo eso, ¿aún tenemos que demostrar que somos los buenos?

    Mi respuesta a esa pregunta es muy sencilla: váyanse a la mierda.

    Abrazos y besos y toda ese meapílico sermón estarán bien después, cuando haya terminado la dictadura.
    Nunca antes.
    Después, graciosamente, magnánimamente, aceptaremos a los traidores, a los colaboradores, incluso a los torturadores (como aceptamos en Miami a Ventura y a Masferrer). Pero no antes. Antes, equivale a una rendición. Una rendición grotesca porque se nota que estamos cagados de miedo. Se nota que jugamos la carta del abrazo no por grandeza, sino por resignación y porque nos hemos rendido miserablemente.

    Viene el esbirro Milanés a cantar a Miami dirigido, corregido y aumentado por Villa Marista y en el exilio cubano proponen abrazarlo.
    Aconsejo, ya que estamos en eso, chuparle también las enormes tetas.

    Todo por la Patria.”

  5. Luis Valdes

    De hecho, en el caso de Willy Chirino, ya el estuvo dispuesto a dar un concierto en “La Piragua”, donde el mismo corria con los gastos, creo que hasta por ahi circula la carta que el envio al consulado (o embajada o como quiera que se llame) de Cuba en EE.UU.
    Segun tengo entendido, ni siquiera le respondieron.

    Gracias por hacer tu blog

  6. aAaAaA

    CARTA ABIERTA A PABLO MILANES

    “No te amilanes, Milanés” Por Ondina León

    Pablo Milanés:
    Tú pudiste haber sido un hombre bueno, pero te ha faltado el primer valor que un ser humano tiene que tener: el valor. Y no es que te hayan faltado oportunidades a lo largo de tu vida para alcanzar ese coraje ético.

    Cuando estuviste en los campos de concentración de la UMAP, debiste tener el valor de reconocer que tu revolución era una dictadura represiva, que no respetaba ni el talento artístico ni la libertad de cultos religiosos ni mucho menos la diversidad en la identidad sexual. Pero no, preferiste buscar refugio debajo de la falda de Haydée Santamaría, esa misma “libertadora” que se ajustició, para poder seguir cantando, sobre todo a los represores y a los asesinos fotogénicos, como Ernesto Guevara, con la libertad de los siervos o los galeotes.

    Durante el llamado “Quinquenio Gris” de la cultura (¿alguna vez ha sido luminosa una dictadura?), ¿cuántas veces alzaste tu voz contra la defenestración y el “ninguneo” de tantos intelectuales y artistas? ¿Tendré que recordarte casos y nombres? Seguro que no: tú los conoces muy bien, de cerca, a la mano…

    Cuando las campañas bélicas del imperialismo castrista en África, a donde tu gobierno enviaba a nuestros compatriotas a morir, sobre todo a los negros, como nosotros, con el axioma elemental de “los cubanos ponen los muertos y los rusos, las armas”, ¿cuántas veces te rebelaste contra esta injusticia bárbara? Ninguna, que yo sepa, porque preferiste cantar “la gloria que se ha vivido”, esa que ha vestido al dictador de “legitimidad” y “respeto” ante las izquierdas del mundo.

    Cuando en 1980, durante el carnaval de los vándalos castristas, que repudiaban con palos y piedras a los que querían huir de la pesadilla caribeña, tú, guitarra en mano, declarabas a voz en cuello “yo me quedo”, porque eres del Caribe y amas esa isla, que para ti no es una gran cárcel con barrotes de espuma de mar y tiburones guardianes. ¿Realmente no sentiste
    vergüenza de ser cubano en aquel entonces? Yo sí, y mucha, porque cuando un pueblo se envilece, Dios llora.

    Y, más tarde, cuando en 1994 se produjo “El Maleconazo” y el éxodo (otro más) de miles de balseros, ¿no se te ocurrió preguntarte por qué Cuba se seguía desangrando en una espiral de desastres absurdos y maquiavélicos?
    Y hoy, ¿no te preguntas por qué tu patria se ha convertido en otro Haití? ¿Ya les escribiste una canción a las Damas de Blanco, ahora que dices que hace falta libertad en tu tierra? ¿Cómo te juzgo, coterráneo? ¿Qué hacer, entonces?

    Dentro de unos días darás un recital en Miami, conocida como la Capital del exilio cubano, y hay tremendo debate sobre si tienes derecho a presentarte o no, donde están refugiadas tantas víctimas del castrismo. Para mí está clarísimo que, en este enclave de libertad y democracia, todo el mundo tiene derecho a cantar, sea de izquierda, de derecha o castrista, como tú. Como también los cubanos debería tener el derecho y el deber de dejarte sin audiencia, a teatro vacío; o a parapetarse en otro recital con artistas libres, que te silenciaran con su música. Sin embargo, tristemente admito que sé que llenarás ese estadio, porque la mezcla de amoralidad y nostalgia aberrada, de irresponsabilidad histórica y egocentrismo, de frivolidad y desmemoria, que padecen muchísimos cubanos y otros tantos hermanos de América Latina, te garantiza la audiencia.
    Yo no estaré allí ni te aplaudiré ese repertorio, que tienes que haber escogido muy bien, en otro ejercicio más de complicidad con el castrismo, para demostrar que “eres artista, no político”, como eructan esos colegas tuyos a los que no les importa Cuba y sus miserias. ¿De verdad tú crees que eres “progresista” y socialista? Deberías tener el valor de admitir que en Cuba no puede haber progreso real bajo la bota del castrismo, ese añejo sistema de patologías. Pero, claro, creo que tus vacaciones en Cancún, junto a tu esposa española, o el mojito que te tomas en tu residencia habanera con piscina, no te permiten pensar bien.

    Me hubiera gustado mucho comenzar esta carta diciéndote “Querido Pablo”, pero reconozco que soy muy imperfecta y me cuesta la vida querer a alguien que le desea salud a un tirano sanguinario. Lo siento, Pablo, yo también soy Cuba, aunque apenas me reconozca a mí misma, desde que me desterraron a golpes de injusticias y de complicidades, como esta tuya, imperdonable.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: