Un gran funeral

Desde el fin de semana los cubanos hemos conocido a un anciano militar al que muy pocos hubieran identificado por la calle, que jamás ocupó los primeros planos, del que no se recuerda ni su voz en un discurso. El Ministro de las Fuerzas Armadas, Julio Casas Regueiro, nunca fue figura pública, quizás sólo algunos le recuerden en el Tribunal que juzgó a Arnaldo Ochoa, su jefe en la misión militar de Cuba en Etiopía en los años ochenta. General de gabinete, durante muchos años se ocupó de la intendencia del ejército, un ejército cuyas funciones se han diversificado a la producción agrícola, el turismo, las comunicaciones, la construcción entre otros menesteres civiles, y con éxito, según se dice, por la eficiente administración del general Casas.

Es natural que sus compañeros de armas y en el trabajo del Consejo de Estado le rindieran tributo de recordación, pero atónita he visto un organizado cierre de vías del tránsito y el desfile de miles de personas movilizadas desde centros de trabajo y de estudios y por organizaciones de barrio, para pasar por delante de una fotografía rodeada de flores dispuesta en el vestíbulo del Ministerio de las Fuerzas Armadas. La televisión transmitió durante todo el día el aburridísimo desfile, los locutores hicieron malabares para pasar por espontánea aquella movilización y para decir lo mismo sin repetirse. Se podía ver a muchos de los desfilantes, más interesados en escrutar el recién descubierto vestíbulo, que en la foto que los llevó hasta allí.

Tamaña movilización, con segunda parte en la zona oriental del país inevitablemente me lleva –a mí y a muchos más- a contemplar esto como un Ensayo General.


Categorías: Política | Etiquetas: , , | 1 comentario

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Un pensamiento en “Un gran funeral

  1. reizel

    Todo un circo de el Gobierno en Cuba para aparentar que el pueblo llora a un lider, no mas que un viejo terco, reacio que tambien se apoderó de un lugar en ese circulo vicioso de la cima y que no querian dejar.
    Por suerte la muerte llegó cuando debía. Quien sabe la muerte o su amigo Ochoa aceleró su partida.
    Jajajaja deben estarle dando merecida bienvenida en el infierno.
    Espero les sigan Fidel y Raul bien pronto.

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