LML en LJC (18)

Para Harold por su trabajo sobre los intelectuales

A los intelectuales, entendidos también más allá de la creación artística, se les ha mantenido apartados desde temprano y apartados continúan, según lo veo. Quisiera detenerme en la intelectualidad artística por el peso, por la influencia social que conlleva y porque la condición innata del artista es crítica, al fin y al cabo, ser críticos con la realidad es su trabajo (la cita es tuya). La famosa frase de las palabras a los intelectuales puso corsé a la creación. Eso, y experiencias posteriores: Ostracismo de importantes creadores como Lezama y Piñera, parametración y UMAP, el poderoso alias Leopoldo Ávila desde la revista Verde Olivo, las fricciones con el movimiento de artistas plásticos en los ochenta. Todavía más recientemente en un episodio inusual conocido como “la guerrita de los imeil”, la decisión gubernamental fue dar por terminado aquel febril intercambio que se salió del cauce para entrar en cuestionamientos a la política cultural. Seguro se me escapan ejemplos en el cine y otras manifestaciones.

En Cuba el arte es subvencionado por el Estado, por lo que el artista se siente protegido, eso impone un compromiso subjetivo, pero compromiso al fin, de no morder la mano que te alimenta. Por otra parte, el artista que abandona esa posición es visto como traidor o “confundido”. Los proyectos artísticos independientes son vistos con sospecha a priori, muchas veces sus gestores han tomado el camino del exilio; otras abjuran de sus proyectos y en otros casos se vuelven inocuos, siendo asimilados por la cultura oficial.

Todo lo anterior crea un reflejo. Muchos abrazan el arte sin compromiso, un arte acrítico y “bonito”, políticamente correcto.

Que los políticos no utilicen los Tanques pensantes, habla de divorcio y de sospecha, además de la ineptitud que trae escoger para los cargos por la fidelidad política y no por la capacidad.

El artista y el intelectual son vistos con reserva por los funcionarios porque en su mayoría no los entienden; menospreciarlos es la manera de ocultar la ignorancia.

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2 pensamientos en “LML en LJC (18)

  1. Con la revolución todo; contra la revolución nada, y la revolución soy yo.

  2. Andrea

    Despues de los gladiolos,… me cuesta…(¡Claro que me cuesta!)… hablar de generalidades o trivialidades, de vericuetos explicativos, de extensiones de alabanzas, de intelectualidades y de castigos…Pero… en la Habana andan sueltos… dos fraternos asesinos… y la idea de que aun las victimas puedan asumir su cadalso con un guiñito de ojos al victimario… mas que un martirio digital, me resulta corporal…Pero no tan molesto… Tan solo un “poco”… No quisiera privarle, de ese gusto de sufrirlo, si alguien se deleita… No obstante, aun creo que los letrados honestos deberian quejarse mucho mas, quejarse hasta lo indecible…porque, ¿quien duda que vuelva ahora a repetirse lo que ya ha pasado?…Y si ahora el juego es a matar como pasó con La Pollan, el retozo con mentiras solo perpetúa el lindo lodazal en que Cuba se encuentra… Deberían estar hartos del bochorno de ser eternamente pisoteados y humillados unos…y otros de asumir el rol de mansos corderitos,…eso sí, con un cencerro para hacer bulla, como en aquel blog que Regina cita…
    Muy acertado el post. Regina.

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