Acapulco, en alguna parte

Anoche fui a ver Esther en alguna parte, nueva película de Gerardo Chijona con guión basado en una obra del mismo título de Lichy Diego que no he leído.  A riesgo de meter la pata, le imagino al relato de Lichy un aura borgeana, pero la película, con elenco de lujo, es una sucesión de escenas donde Reynaldo Miravalles y Enrique Molina están espléndidos, a pesar del doblaje de sonido espantoso y de la oscuridad de la copia, defectos técnicos añadidos a los defectos artísticos que lamenté sinceramente, porque el “cine de viejos” es rara avis y creo que Chijona perdió una gran oportunidad.

No era la primera vez que iba a ver la película.  El día anterior en el estreno, lo intenté en la tanda de las seis, pero la administración del cine decidió no abrir para mí y otra señora y alguien más que haya llegado antes.  Anoche, no éramos más de veinte personas.

Una vaga sensación de asistir al fin de una época que ya había vislumbrado cuando fui a ver La película de Ana, se materializó anoche en el Acapulco.  Por haber vivido siempre tan cerca, este cine ha sido mi cine.  Desde las matinées infantiles los domingos, he asistido a sus sucesivas transformaciones: cuando vendían golosinas en un mostrador de forma redondeada justo delante de la escalera que lleva a las oficinas, cuando el cristal cincuentero en forma de ameba de la fachada superior fue sustituido por otro corriente en el lateral hacia el parqueo, cuando desaparecieron las cabinas telefónicas del piso superior, cuando desaparecieron los inodoros infantiles que eran mi encanto de niña y le protestaba a mi mamá por no tener uno en la casa; cuando desapareció el bar-cafetería anexo (al que jamás entré por no tener edad) y reapareció mucho tiempo después como sala se video, o cuando se abrió allí mismo un alquiler de videos VHS (creo que todavía existe).

Esperar por los créditos completos, ya con las luces encendidas, me permitió ver el deterioro de la moqueta y el lunetario, y me permitió ver una pareja de murciélagos inquietos ante la claridad repentina.  No, no estaba sucio, quiero decir, sucio de basura de esa que dejan los visitantes desaprensivos, porque el polvo ha hecho de mi cine su hogar.  Al baño no he vuelto a entrar en años, aquellos baños iluminados y limpios ya estaban como cualquier baño público de la ciudad.

Derrotada por la película y por la visión que acabo de describirles, de regreso comentaba con mi marido que no hace mucho había visto al Acapulco en una lista de los diez cines más importantes?, singulares? del mundo, no recuerdo por qué era la lista, pero salvo en época de Festival de Cine o de algún estreno puntual, el Acapulco languidece, en espera de tiempos ni mejores ni peores, pero definitivamente, otros.

 

 

Categorías: Cultura | Etiquetas: , , , , , , , | 2 comentarios

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2 pensamientos en “Acapulco, en alguna parte

  1. elisabeth

    Entiendo su desilusion al ver a SU CINE en este estado de languidez y deterioro, aunque eso solo es una pequeña muerstra (supongo) de la languidez y deterioro que circunda al Acapulco.

  2. ANDREA

    Pues con todo respeto Regina, si no entró al baño, no pudo enterarse de lo que ha pasado o esta pasando en la ciudad:…Los lavamanos,…parece que forman parte de esa mezcla de ficciones y realidades de las películas,… porque desaparecen misteriosamente en las madrugadas,….sin dejar rastro…El cine Acapulco no escapó de estas eventualidades…
    je,je… ¿Que tal, si para agregarle un poco mas de ciencia y suspenso,…se le colocara al codiciado lavamanos,…un chip de localización?…Lograrian detectar todo un esquema de hurto y melodrama!…Conoceríamos estadísticas,… de cuantas personas hay, llorosas y contentas, con la venta o adquisición del “nuevo” lavamanos…Cuantos, frotarían su bolsillo y cuantos, su carita… con lavabo “nuevo” y apetecida agua…Y hasta probablemente, eso daría lugar a múltiples libretos…para dramas radiales o televisivos…ja,jaaa…En cuanto a los 1500 espectadores que pueden tener acceso a este cine…No quiero imaginar el hecho de que decidan ir al baño por alguna urgencia,…y solo después confrontar, la carencia de agua y un modesto lavamanos…Y eso sí , efusivos como son los cubanos, puede que terminen en la calle repartiendo alegres apretones de manos…ja,jaaa
    Pero, na! De listas esta lleno el mundo… Solo que Cuba… marcha a la cabeza con un enorme listado… de cines incautados que solo podian terminar con mugre, indolencias y abandono…y un enorme letrero: Acapulco…

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