Impresiones deshilvanadas

En un ómnibus de la ruta 69 con los asientos para embarazadas e impedidos físicos ocupados por personas con estas características, sube una anciana con bastón. A pesar de mostrar su carné de la ACLIFIM, de su reclamo y el de algunos de los que viajábamos de pie, ningún pasajero le cede un asiento. Una mujer de las que no se movió, intenta un soliloquio de que estaba sin desayunar, y ella también necesitaba estar sentada; el resto ni se da por aludido. El país que palpo cuando me alejo un poco de mi casa lo defino con una palabra: hastiado. En el país del noticiero, una trabajadora del turismo es reconocida públicamente por devolver la cartera que un turista dejara en su buró con el pasaporte y 2500 dólares, nuestros médicos se internan en el Mato Grosso por su afán de llegar allí donde nunca antes hubo atención de salud, no por la posibilidad de mejorar las condiciones de vida que el salario no les provee.

El robo y la estafa son delitos que muchas veces ni se denuncian porque transcurren dentro de la ilegalidad que supone “resolver por la izquierda”; he perdido la cuenta de las veces que en las tiendas recaudadoras de divisas los empleados “se equivocan” al entregarme el vuelto. He perdido la cuenta de las veces que en el agro el tarimero “se equivoca” con el peso; pero nunca se han equivocado en beneficio mío.

La televisión está llena de mensajes de bien público: no pisar el césped, abonar el costo del transporte, evitar la contaminación auditiva, no ensuciar el entorno, ahorrar el agua, poner de moda los buenos días, el por favor y el muchas gracias, pero cuando apagas el receptor y te das un baño de realidad, la realidad te dice que al hombre nuevo, ese salido de sucesivos experimentos pedagógicos, le interesa más bien el bien privado. Todos estos años de solidaridad por decreto han producido un individuo rapaz, inescrupuloso (inculto y chabacano, además), que sobrevivirá con mucho más éxito que yo a este gobierno. Le diría a mis leyentes como la popular Consuelo Vidal en su “Detrás de la Fachada” (esto es prehistoria televisiva): –Mira para allá–, y señalaría a Rusia.

El secretario de los sindicatos cubanos exhortaba la semana pasada en un discurso a los trabajadores a no robar, en consonancia con el ejemplo dado por el General-Presidente al hablar sobre corrupción y mala conducta social, ¿En algún otro país los dirigentes emiten este tipo de mensaje en sus discursos?

Estas impresiones deshilvanadas y algo llamado economía me convencen de que no solo no se creó una sociedad mejor, sino que este experimento, fracasó.

Categorías: Sociedad | Etiquetas: , , , , | 3 comentarios

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3 pensamientos en “Impresiones deshilvanadas

  1. cepillo

    el experimento esta fallido hace mucho Regina…..lo que sucede es que el desplome es lento y desgastante……. y en la caida se llevara tambien a muchos…… agarrese fuerte pa que sobreviva a la hecatombe verdeolivo…. no sera facil.

  2. Falló todo, Regina, menos la creación del “Hombre Nuevo”, obra de la revolución. Ese hombre -y mujer, claro- que describes.

  3. elisabeth

    Pues tiene razon. fracaso lo peor, y todavia peor es que todos lo saben y es que tampoco lo dejan salir de la pecera. Estan muy comprometidps. Triste, les deseo lo major, lo que ustedes decidan. Saludos

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