Accesorios y refuerzos

Recién comienza el curso escolar, para muchos niños, por primera vez. Llenos de entusiasmo o extrañeza, esos pequeños son ajenos al trastorno que su nueva condición de alumnos crea en muchas familias cubanas.

El uniforme escolar, con la canastilla el último reducto de la libreta de racionamiento para los productos industriales, se complementa al momento de la matrícula, donde cada nuevo educando recibe una boleta para comprar dos uniformes subvencionados que deberán cuidar mucho pues no habrá otro nuevo hasta el cuarto grado, eso, si la familia no transgrede el marco del mercado sumergido donde, a diferencia de las tiendas de la red comercial, hay uniformes y tallas.

Como se sabe, la educación es gratuita en Cuba. Pero otros aspectos relacionados con el curso gravitarán directamente sobre el presupuesto familiar. No me refiero solo a los zapatos, la mochila o la bolsa de merienda. La primera reunión de padres confirmará lo que la familia ya sabía por experiencia propia o referida. Siempre hay padres que se ofrecen para comprar pintura y otros que se ofrecen a pintar; siempre hay que hacer colectas para útiles de limpieza y listado de madres para limpiar los baños; ya es un clásico que ese inicio de la vida escolar sea con ventiladores comprados con los cinco cuc por niño que se recaudan cada año.

Los maestros y directivos adoptan el papel de plegarse a las iniciativas de la familia en un juego de roles donde se supone que el Ministerio de Educación provee todo lo que se necesita para el trabajo y la familia desea que sus niños estén lo mejor atendidos posible.

Todo lo anterior y lo que sigue es parte de una metodología no escrita pero de probada eficacia que se aplica y se mejora de un curso en otro. Los más pequeños no deben llevar mochilas, solo “lunchera”. Si llevan refrescos deben hacerlo en pomos plásticos aunque sean enlatados, todo debe ser conservable a temperatura ambiente, especial énfasis para el “refuerzo” del almuerzo. Nada de bistec, ni picadillo ni pescado. El pollo debe ser desmenuzado, el jamón troceado; mejor que el refuerzo sea con el popular “perrito” (salchichas de pollo).

Cada niño de preescolar debe llevar una caja de zapatos forrada para colectar sus trabajos durante todo el curso, y debe tener también tijeras de papel, crayolas, goma de pegar, materiales todos disponibles en cuc.

La escuela es un lugar donde puede observarse la disparidad que se ha entronizado en la sociedad. Todos los niños tienen derecho a la instrucción, todos reciben la misma clase, pero sus igualdades terminan ahí. Desde que llegan a la escuela, antes de comenzar el matutino, su calzado y sus accesorios cuentan una historia de la que ellos mismos son ignorantes protagonistas y de la que sus padres hablarán en privado con cinismo o vergüenza, en correspondencia con su idea personal del éxito.

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