En Diario de Cuba

Juanito Camacho y la música del enemigo, 8 febrero 2014

De la misma forma que los habaneros ponen su reloj en hora con el cañonazo de las nueve de la noche; a las nueve de la mañana, los amantes del rock en las provincias habaneras se ponen al día con las novedades de su género musical favorito o viajan en la nostalgia de las grandes piezas del pasado. El responsable de la puntualidad matinal es Juan Camacho.

Delgado, bajito, intenso y carismático, Juanito Camacho escribe, dirige y conduce en vivo de lunes a viernes el espacio Disco Ciudad, en la emisora Radio Ciudad de la Habana.

Durante varios meses la suerte me fue esquiva para conocerlo personalmente, pero cuando por fin nos citamos, ya éramos viejos amigos.

La música llega a Juanito desde muy pequeño. Reflejo de los gustos familiares, donde indistintamente se mezclan Chaikovski, Bill Halley o Paul Anka. Una fuerte predilección por la música anglosajona lo hace un escuchador subrepticio de emisoras extranjeras, de La Dobliu, del mítico Baker Street. Queda deslumbrado con el sonido que ha viajado desde el rock and roll primigenio de Norteamérica para reinventarse en Gran Bretaña, eso que hoy conocemos como la música del siglo XX.

Beatles, Rolling Stones, Jimmy Hendrix, Beach Boys, Four Seasons, conforman el gusto del joven Camacho hacia fines de los años 60. Era difícil ser un amante de la “música del enemigo” en Cuba en esa época, pero Juanito crea afinidades, comparte gustos. Tomando notas, con recortes de revistas, con mucho oído, pero sobre todo, con una fenomenal memoria, Juan Camacho se hizo de una sólida cultura del rock y su mixtura con otros géneros.

Tanta inquietud tenía que empujarlo a formar una banda. Juanito inicia la década de los 80 con Sonido X.  En 1981, una presentación del grupo en Alamar termina con ellos presos, ¡ay, la música del enemigo! Pero la música, sin apellidos, es cosa seria en su vida, por lo que decide tomar clases de canto.

Para fines de esa década, Ernesto Fundora lo lleva a la radio para hacer el espacio Terapia. También trabaja en Collage y en Ad Libitum, con Humberto Manduley. De la mano de Orlando Cruzata, en 1996 se presenta en la televisión con Cáscara de Mandarina. El rock por primera vez cuenta con un espacio no solo de música, sino también teórico e informativo y, frente a la cámara, Juan Camacho como conductor.

Luego de ese proyecto, en el 2000, Ana María Rabassa le entrega la conducción de Ultracasual.

Pareciera la historia de un triunfador. Pero este hombre ha pasado mucho trabajo para hacerse un espacio en la difusión. El rock sigue siendo un género visto con suspicacia por la burocracia de los medios, y al ser un género de minorías (una inmensa minoría, dicho sea), es el preterido, el olvidado.

Juan Camacho ha luchado contra sus molinos. Le han vetado trabajos; tiene que cumplir con un porcentaje de música de producción nacional. Esto último es, por una parte, bueno, porque la poca difusión del rock nacional corre a cargo de los escasos programas que se ocupan de este género; aunque por otra parte le impide organizar una simple emisión sin tener en cuenta esas cuotas preestablecidas.

A veces él se salta las normas y desbalancea las cuotas, con el consiguiente regaño. No obstante, defiende el rock de grupos cubanos como Tesis de Menta, Paisaje con Río, Perfume de Mujer, Sonido Ylegal o Anima Mundi.

Camacho no tiene computadora, se conecta a internet cuando puede, desde la emisora radial donde trabaja. Se lamenta, sin amargura, de que hoy en Cuba la mayoría de la música se trasiega en formato mp3, y para escuchar música él solo cuenta con un reproductor de DVD.

Tampoco tiene un teléfono móvil. Las tecnologías modernas le llegaron tarde. Sigue apostando por leer mucho, y por una red de “corresponsales” que le pone al día y le facilita información. Y, aunque es muy abierto a los sonidos nuevos y está al tanto de lo último, su top lo conforman Deep Purple, Jeff Beck, Yes; pero sobre todo Hendrix, The Who, Cream, Rolling Stones, Animals, y Beatles.

Sin embargo, Juanito no se queja. Tiene mucho trabajo entre sus tres programas de radio y su posición como cantante en Los Kent, una banda de covers que junto a Los Jets puso música a mi adolescencia y que, hace rato profesionalizados y con cambios en la nómina original, se presentan con regularidad en El Submarino Amarillo, el Café Cantante del Teatro Nacional o El Sauce.

¿Algún sueño incumplido?, le pregunto. Él piensa rápido y responde: “Hacer cine”.

Y hay otros sueños, claro, pero de esos que no se cumplen si se mencionan en voz alta.

 

Tradición y símil, 1ro. diciembre 2013

Dejé de tener contacto oficial con el Ballet Nacional de Cuba (BNC) hace casi treinta años. Algunas hermandades, mucho cariño y los infaltables odios me dejó aquella experiencia. Pero al leer Los bailarines del BNC revelan una vieja tradición, he regresado al orwelliano 1984 en que un grupo de bailarines —los jóvenes de entonces— protagonizaron un conato de protesta.

Básicamente lo mismo de la carta de ahora: malas condiciones de alojamiento, transporte y dietas durante las giras internacionales. Además los de entonces, que ya no somos los mismos, agregaban el favoritismo con que se organizaban los elencos de gira. Era época de amistad con Nicaragua, pero todos preferían practicar el internacionalismo en Europa. Y los roles. Los papeles principales también estaban bajo fuego, pues muchas veces se adjudicaban por simpatía y no por calidad.

Dentro de aquellos inconformes había excelentes profesionales dirigentes además dentro de la UJC, gente con arrastre y prestigio que “puso malo” el BNC. Fue un momento caldeado dentro de los salones de clase, en los vestuarios, entre bambalinas. Todos fueron neutralizados con amenazas o prebendas, lo cual explica el anonimato del reclamo actual.

Es cierto que nuestros bailarines viven mejor que la mayoría de los cubanos, pero si los comparamos con sus pares de una compañía de nivel mundial, liga en la que se mantiene el BNC, se alimentan mal, se saben explotados, entran en trapicheos; todo para estirar el estipendio y mejorar las condiciones de vida. A pesar de que durante muchos años los bailarines y maitres pudieron contratarse en cualquier esquina del mundo sin tener que entregar una sustanciosa parte de lo ganado al Ministerio de Cultura –dádiva que deben a su Prima Ballerina Assoluta—, en el BNC se ha abierto un trillo hacia el exilio.

Nada parece haber cambiado ni creo que cambie (hasta la “tradición” del contenedor), pero deseo de corazón que esos jóvenes de la carta de este 2013 puedan luchar por sus derechos artísticos y laborales sin necesidad del anonimato.

Conocer por dentro el BNC permite un símil entre Alicia Alonso y Fidel Castro. Ambos han dirigido a capricho como en una corte, rodeados de incondicionales prestos a adular, y hasta a ser bufones; algunos por convicción, otros por conveniencia, los subordinados se han mantenido en una ambivalencia amor-odio con esa figura materno-patriarcal. ¡Pero ay de quien ose discutir una decisión, cuestionar el liderazgo! Daba bochorno ver cómo luego de una función desastrosa, muchos de los burlones entre bastidores, desfilaban por el camerino de la diva, o al día siguiente por su oficina, para asegurarle que había estado regia, divina (“perra” no, muy vulgar). Todavía por aquellas fechas su partenaire era Jorge Esquivel, con Orlando Salgado aquello fue para peor.

Mi relación personal con Alicia fue buena hasta una recepción que ofreció Fidel Castro al BNC luego de una exitosa gira internacional. Bruzón, uno de los escoltas personales de Castro, se me acercó para decirme que Fidel quería conocer y conversar con bailarines jóvenes, así que reuní a varios, entre los que inevitablemente se encontraban los incómodos, y los conduje a un local más pequeño. Castro conversaba con Alicia, su esposo, Sonia Calero y Alberto Alonso cuando irrumpí precedida por Bruzón con aquella tropa de atrevidos. Por indicación del escolta, los fui presentando uno por uno a Fidel, que se dedicó a hacerles preguntas. En ese momento, la uña rosaperlada del pulgar de Alicia se hundió en mi hombro. Aquel gesto presagiaba problemas. “Él ya los conoce”, me dijo con una voz parecida al dedo en mi hombro.

Al día siguiente, mi jefe era citado a la oficina de Carlos Aldana, ¿se acuerdan? Era por entonces el presunto sucesor y “atendía” la esfera ideológica. Cosas del Partido, para los que no entiendan. Alicia le había llamado para exigir mi destitución. Aldana se daba cuenta de que aquello era una perreta, mi jefe conocía todo lo que había que saber y me apoyaba, pero ante el escollo con “la vieja”, yo no podía seguir atendiendo el Ballet. Casi todos los sediciosos de entonces viven fuera de Cuba y no me dejarán mentir.

Para algún despistado que siga sin entender, de la misma manera que Aldana atendía la esfera ideológica, yo “atendía” el movimiento danzario del país. Cosas del G2.

Santiago de Cuba, pronóstico reservado, 24 de julio 2013

Santiago de Cuba sufrió un infarto el año pasado.  La familia le disimula las ojeras, le pone colorete y le tiñe el pelo, pero no logra controlarle la hipertensión crónica. Todo, para celebrar el 60 aniversario del asalto al Cuartel Moncada.

Con la superstición propia de los materialistas en el gobierno, la celebración de esta fecha cerrada debía ser en “la cuna de la Revolución”.  En Santiago se sustituyó el alumbrado público de vapor de sodio por diodos; los principales parques fueron remozados con luminarias, bancos, plantas; el teatro Heredia fue objeto de una renovación para la gala cultural de la víspera del acto político; la plaza Antonio Maceo recibió una compleja reparación ingeniera que incluye el área soterrada.

El telecentro reinauguró su estudio.  Por supuesto, el hospital Saturnino Lora, el Palacio de Justicia, y el cuartel, protagonistas de los hechos del 26 de julio de 1953, recibieron beneficios; además de la granjita Siboney y del hotel Venus, incluido este último en el tour patrio.

El parque Abel Santamaría, a juzgar por las imágenes, se rescató de un gran deterioro, según palabras del obrero a cargo de destupir y reactivar los 400 surtidores de la inactiva fuente en forma de cubo, que identifica el parque.  Los lugares relacionados  con el asalto de hace 60 años están impecables.  Ojalá pudiera decirse lo mismo de la vivienda.

No importa que a la carrera se repinten las arterias principales, ni cuántos árboles se siembren de un día para otro. Las cicatrices luego de que el huracán Sandy zarandeara el maltrecho fondo habitacional se superponen a isquemias anteriores.  Los síntomas del paciente apuntan a la  precariedad de la población santiaguera.

En medio de la actualización económica que no acaba de mostrar resultados palpables para el ciudadano, los santiagueros constatan que Papá Estado, no solo no regala como antes la insuficiente ayuda, sino que no dispone de capacidad para dar respuesta a las perentorias necesidades de los damnificados.  Algunos materiales de primera necesidad se subvencionan, pero la mayoría hay que adquirirlos al precio del mercado.  Una familia que perdiera su casa, solo puede aspirar a créditos y ayuda para fabricar una habitación con baño y cocina, no importa cuántos compongan el núcleo familiar.

Aun cuando las  conmemoraciones  han perdido su carácter masivo para ser ordenadas actividades  con asientos y entrada según listado, el costo de semejante acto  no es nada despreciable:  invitados extranjeros, casas de protocolo, hoteles, casas de tránsito de organismos, transporte en aviones militares y del escuadrón ejecutivo de numerosos insumos y luego el traslado de ida y vuelta de los dirigentes e invitados, electricidad, equipos de amplificación, dispositivos de seguridad personal y contrainteligencia, los artistas y técnicos que tomarán parte en la gala previa, la prensa, las gigantografías, las banderolas y vallas que adornan las avenidas, hasta los sombreros de yarey y los pulóveres, mas el combustible para hacer funcionar todo ese engranaje y otros ítems que se me escapan.

Los santiagueros hubieran preferido que el homenaje a los caídos y a la ciudad misma fuera destinar el monto de todos esos recursos para restaurar el ritmo cardíaco de una ciudad, cuyos síntomas  permitían diagnosticar  el accidente cardiovascular  ocasionado  por el huracán Sandy.

Raúl Castro ha perdido una gran oportunidad de hacer política sin parecerlo.

¿Y entonces por qué no disuelven los CDR?, 20 julio 2013

 El reciente discurso del general-presidente Raúl Castro es comentado, lo mismo en la cola de la farmacia que en un almendrón.  La gente en general se muestra contenta de que, al fin, la máxima dirección del país mencione el marabú social del que hasta ahora parecía no tener noticias.  Los cubanos, con esa capacidad de adaptación y de olvido, nos alegramos de que ahora el Gobierno tome medidas, como haría cualquier gobierno recién electo con los males heredados del gobierno anterior.

Hay quien opina que nuestro deterioro de valores no es peor que el de otros países, lo cual probablemente sea cierto; pero olvidan  que en este laboratorio  se iba a producir el “hombre nuevo”: generoso, honrado, trabajador. En el ínterin varias generaciones deberían haber parido ese hombre nuevo del que tanto se esperaba, pero como en Multiplicidad, la comedia de Michael Keaton, cada nueva versión es más deficiente.

Experimentar con vacas puede dejarnos sin población vacuna como ha sido el caso, pero cuando se experimenta con la enseñanza, las repercusiones para la sociedad, son muy profundas y hoy están a la vista.  La familia también ha sido protagonista trágica del ensayo social cubano. Sin embargo, ni el desgrane oficial del rosario de indisciplinas, ni el entusiasmo ciudadano pueden resolver un problema que no ha hecho sino crecer.

Hace más de cincuenta años fue creada una organización popular, luego devenida organización no gubernamental (aunque ya sabemos que esa es una mera denominación): los Comité de Defensa de la Revolución (CDR).  Con un entramado nacional que alcanza los confines geográficos, con una estructura desde la base con frentes para “atender” entre otras cosas, salud, educación, limpieza y embellecimiento, materias primas, y, sobre todo, vigilancia.  Es inevitable preguntarse, dónde estaban los activistas de esta organización gigantesca —que recién acaba de tener una reunión nacional y que en sus congresos el balance ha sido invariablemente positivo— mientras proliferaban las indisciplinas y actos delictivos que acaba de listar el general-presidente.

A pesar de tantos años, la guardia cederista, la emulación “Mi casa alegre y bonita”, el movimiento de padres por la educación, la campaña antivectorial, la Patrulla Clic o la recogida de materia prima, no lograron cuajar la pasta social de que estaríamos hechos los hombres del siglo XXI.

Una visión certera de que seremos instruidos pero no educados, es la fiesta con que se celebra el aniversario de esta organización de masas.  Alrededor de un fogón de leña improvisado en la calle, con mucha vianda y  poca masa (por lo general, una cabeza de cerdo), en la víspera del 28 de septiembre se cocina entre humo y ron un caldo impreciso que se toma a la media noche en vasitos plásticos.  Hombres sin camisa, lenguas desatadas por el alcohol, reguetón a todo dar, confraternización forzada para no parecer apáticos; una visión nada apocalíptica de esta fiesta de “arraigo popular” que muchas veces termina con disgusto entre vecinos.

Para encauzar el desorden social, el Gobierno se halla en la disyuntiva de aplicar la ley con fuertes medidas disciplinarias, y con ello aumentar su lado represivo más allá de la disidencia, los ladrones de cuello blanco y los delincuentes de menor cuantía sorprendidos in fraganti, o dejar en manos de la ¿casualidad, iglesia, familia? la eventual recuperación de los valores perdidos.

Si debemos rescatar (y debemos rescatarla) la buena conducta social y privilegiar la educación y buenas costumbres consideradas por error como burguesas y no como correctas, los CDR no tienen razón de existir.  A la vera de los Comité, se ensucia y contamina el entorno, se roba y malversa, se construye ilegalmente, los índices de criminalidad son alarmantes y otros etcétera que dejo a la memoria del lector. El deterioro de su prestigio, la falta de interés de los ciudadanos, la resignación con que los acorralados militantes de la Juventud y el Partido suelen aceptar los cargos; resultante natural de priorizar los intereses del Gobierno sobre los de la sociedad, convierte a los CDR en obsoletos, gravitando sobre el presupuesto estatal, con un adiposo aparato burocrático solo parcialmente autofinanciado.

Organizaciones sociales que al surgir de manera natural y con líderes naturales, respondan a los intereses de su entorno, son las que deben ocuparse de los problemas. Y por encima de todos (y cuando se dice todos es todos) la ley, con un Defensor del Pueblo y un Tribunal de Garantías Constitucionales a los que el ciudadano acuda con  la confianza de no encontrarse desprotegido.

 

Aprensión con la prensa, 26 de junio, 2013

Sigo las noticias, me enfermo con los periódicos nacionales, despotrico del noticiero de televisión, y más que desprecio, siento conmiseración por lo que se ha convertido Radio Reloj.  Es pertinente mi introducción pues la prensa cubana se encuentra en los preparativos del congreso de la organización de periodistas, UPEC, una de esas ONGO que el gobierno gusta de creer que representan a la sociedad civil.

Si en algún sector no se visibiliza el cumplimiento interno del llamado proceso de Actualización del modelo y de los numerados “Lineamientos”, si en algún sector es desoído el llamado del General-Presidente al cambio de mentalidad y a la frase de moda sin prisa pero sin pausa; si en algún sector nada parece cambiar, es en la prensa.  No cambian los directivos, no cambian las políticas.  El secretismo, el triunfalismo, la superficialidad, el lenguaje “culto” —o peor, poético— para no decir nada, configuran un panorama del que el periodismo cubano no quiere, no sabe, o no puede salir.

Hasta cuándo el “bloqueo” y la “amenaza Imperialista”, esa nefasta sensación inoculada a toda la sociedad de encontrarnos bajo perenne peligro, para “no dar armas al enemigo”, o el también socorrido pretexto de no ser el lugar y el momento, o no ser la forma adecuada. La prensa ha reforzado la paranoia nacional de que nuestro trabajo, la familia, la vida y la isla misma podrían desaparecer en solo un segundo. Ese sentimiento de precariedad para mantenernos en estado de guerra es una de las innumerables ideas atribuidas a Fidel Castro. Pavlovianamente, los periodistas cubanos se acostumbraron a no rozar temas escabrosos, a no realizar encuestas críticas, a detenerse en seco ante el primer no. Se acostumbraron a realizar los reportajes y artículos que agradaran al jefe, o mejor, a realizar los reportajes que “orientara” el jefe, una manera infalible de agradar al jefe del jefe.

No puede culparse a la prensa de la enfermedad social que nos aqueja, pero sí de no asumir compromisos con la sociedad que dice defender, pues de haber existido una prensa atenta, se hubiera podido hacer un diagnóstico temprano, y quizás, solo quizás, encontrar soluciones.

Por eso es necesaria una prensa independiente del Gobierno, no esgrimir el pretexto cada vez más desfasado de que no existe prensa libre, pues donde cada órgano de prensa refleja los intereses de sus directivos existe más libertad que donde todos son el mismo y del mismo dueño. Desfasado también porque ese muro ha sido debilitado por la tecnología, que de forma creciente, indetenible y muchas veces instantánea pone al alcance del individuo la información de su interés.

Es lamentable y para nada casual cómo desde la propia formación de los futuros profesionales se cercena la creatividad, la curiosidad y el espíritu iconoclasta. No hablo de historia antigua.  Ahora mismo, en la discusión de la tesis de graduación de la Facultad de Periodismo, el estudiante Lázaro Carrasco, con un tema inédito, ha sido irrespetado durante la exposición de su trabajo, por parte de una oponente inquisitorial (fíjense que no digo inquisitiva) y un tribunal cómplice, o cuando menos, indolente.

No es la pureza ideológica quien mueve este tipo de actitud, ni siquiera en este puntual caso el móvil es una homofobia trasnochada. Sí debe haber pesado una carta de Carrasco al escritor Reinaldo Arenas, donde confiesa que “en una facultad de Periodismo no te dejan imaginar demasiado”. Demasiado anfibológico para el gusto de los directivos de la Facultad.

Si de verdad se creen el concepto de revolución que puede leerse en cualquier esquina, una revolución acontecerá en el próximo congreso de la UPEC, porque si en algún lugar se debe cambiar todo lo que debe ser cambiado —y en este caso se trata de cambiar todo—, ese lugar es la prensa.

 

Cuando seas rey, cuando seas verdugo 1ro. junio 2013

Solo conocí a Pavón por referencias. Conversando con mi marido, Rafael Alcides, y con amigos, casi nunca fue mencionado directamente. Hablábamos de “el pavonato”, esa etapa oscura que se ventiló por primera vez en el atisbo de libertad que conocemos por “guerrita de los email”.

Alcides, por razones personales, no visitaba la UNEAC en la época gris imprecisamente denominada quinquenio; tampoco era publicado. Su único acercamiento editorial en aquella época fue una novela que entregó para su evaluación… y se perdió. Por alguna caja en el cuartico de trabajo de casa, anda la correspondencia mecanografiada de ida y vuelta suya reclamando su original, y de la editorial Unión con respuestas sin respuesta. Alcides no ha podido sacarse de la cabeza que su novela terminó en la gaveta del compañero que atendía la UNEAC.

Pero ese no es el cuento. Alcides vino a conocer a Pavón en 1987, cuando ya era un defenestrado, un oscuro funcionario que rumiaba su “truene”, y que se ofreció a acercarlo en su Lada desde el Centro Wifredo Lam, en la Habana Vieja, hasta la casa. Como el trayecto daba tiempo a una conversación, Pavón se quejó de que los escritores que habían sufrido el rigor del Quinquenio Gris, la mayoría amigos de mi marido, lo trataban con desprecio, le hacían desplantes; humillación sumada a la humillación de que, como funcionario de Relaciones Internacionales de la UNEAC, había tenido que cargar la maleta de personalidades a las que otrora recibiera como presidente del Consejo Nacional de Cultura (CNC).

Alcides, que en efecto era amigo de muchas víctimas de la política de la parametración y la exclusión, le respondió que era lógico y Pavón debería entenderlo. A lo que Pavón respondió que solo había cumplido órdenes. “Hay órdenes que no deben ser acatadas si quieres ser salvado por la memoria histórica”, le dijo mi marido. “¡Pero es que yo soy un militante disciplinado!”, fue la respuesta. “Pues los verdaderos militantes deben saber decir no”, le dijo Alcides.

Cinco años después, volvieron a encontrarse en casa de un amigo común. Ya Pavón estaba jubilado y le recomendó con entusiasmo especial la novela búlgara Cuando seas rey, cuando seas verdugo. Alcides no la conocía, por lo que la tercera —y última— vez que se vieron, Pavón le regaló un ejemplar. A Alcides sobre todo le interesó qué habría querido decirle Pavón: ¿en cada rey siempre hay un verdugo?, ¿cada rey tiene su verdugo?

El programa televisivo Impronta rescató a Luis Pavón Tamayo del olvido para peor, y el silencio ahora ante su muerte física confirma su muerte civil hace años ya. Las víctimas de la política que él representó se sienten cómodas entre reconocimientos, viajes y premios; prefieren hacer a Pavón el blanco de todos los dardos. Ellos saben que Pavón no improvisaba, y si hubo alguna disculpa oficial, sería extraoficial e individual. El militante disciplinado encarna al rey como objeto de todo el odio.

Leopoldo Ávila, el alias que martirizó a la intelectualidad desde las páginas de Verde Olivo, no fue una sola persona. Eso puede atisbarse en la disparidad de estilo de sus artículos; sin embargo, la saludable memoria selectiva de que gozan los restituidos prefiere ver solo a Luis Pavón Tamayo como verdugo.

Alcides lo recuerda como un hombre de hablar bajo, agradable y educado sin ser pedante. Un poeta prescindible, aunque con sensibilidad. Un recuerdo fugaz y amable. En definitiva, él vino a conocerlo cuando ya no era rey ni verdugo.

 

Las amistades peligrosas, 28 de mayo 2013

Más que las series americanas de la televisión, el Hojillagate me tiene en vilo en espera de nuevas revelaciones. No es que sorprendan a escala macro, pero conocer algunos detalles revela la profundidad de la influencia de Cuba en los entresijos de la política venezolana.

El camarada Mario Silva, en su rendición de cuentas, rememora una conversación suya con Fidel Castro en la que este último no entendía cómo Chávez no eliminaba las elecciones burguesas. Ya Castro había hecho similar sugerencia a los sandinistas, y tuvo que tragar en seco cuando sus pupilos nicas perdieron las elecciones frente a Violeta Chamorro. Los dioscuros se vengaron de la derrota con una maniobra conocida como “la piñata”; estuvieron alejados temporalmente del poder, pero de ahí en adelante, fueron unos revolucionarios muchísimo más ricos.

No sorprende el consejo castrista de hacerse con el poder y acomodar las instituciones para quedarse en él. Nuestro referente de elecciones no burguesas nos remite al desaparecido campo socialista; similar modelo, con sabor caribeño y latinoamericanista, fue el aplicado en Cuba.

Nos queda además el sistema electoral del nuevo modo de producción asiático en China y Viet Nam y en esa cosa llamada Corea del Norte, que por lo poco que se sabe de allí, ni siquiera produce. Son elecciones en las que el ciudadano nunca vota por su presidente, una estructura en la que el “poder del pueblo” se homeopatiza hasta hacer de los elegidos seres distantes sin nexos con la masa.

Ese desdén está presente en el camarada Mario Silva, preocupado porque el pueblo le pueda malograr su revolución. El camarada no es original, es lugar común en los sistemas totalitarios (o aspirantes a) que los líderes siempre hablen en nombre del pueblo; mediante dicho procedimiento logran convencer a un grupo más o menos numeroso de que hablan así porque interpretan y sienten en lo más profundo el pensamiento popular.

El director de La Hojilla desestima la oportunidad que esas elecciones “burguesas” ha dado a la izquierda latinoamericana de llegar al poder, y que ha permitido en los cónclaves internacionales un bloque numeroso a la hora de votar en beneficio de los disidentes (Cuba, Venezuela).

Y mientras el camarada Mario Silva contacta con el oficial que lo atiende, el respetado Instituto Republicano Internacional (IRI) recoge en una encuesta opiniones dentro de Cuba que revelan que los ciudadanos nacidos y criados en el sistema electoral del voto indirecto, los mismos ciudadanos con miedo de expresar sus opiniones, votan mayoritariamente por el deseo de votar —valga la redundancia— por el cargo de presidente.

Yo pienso diferente al camarada Mario Silva y a Fidel Castro. Mucho de lo que conocemos como civilización tiene que ver con la sociedad burguesa y con valores que nos han traído hasta aquí. Lo que signifique ruptura con esa herencia, está sometido a prueba-error, y en este caso, la elección no burguesa no solo no ha podido demostrar supremacía sobre su antecesora, sino que lejos de perfeccionarla (que perfectible es) ha permitido gobernantes fallidos y antidemocráticos por períodos propios de una monarquía.

Y como mi pensamiento marcha en otra dirección y estoy convencida de que el camino tiene que ser con democracia, creo que el ciudadano, el pueblo trabajador, la masa, la plebe, como quieran llamarla, esa que no sabe y se equivoca, tiene que ser quien ponga a temblar a cualquier político con la última palabra en las urnas.

 

Casi una quimera imposible 14 de mayo 2013

La libertad de información es por estos días un tema del que se ha ocupado la prensa sobre Cuba a propósito de unas declaraciones del vicepresidente Miguel Díaz-Canel en un seminario sobre educación.  Y menciono prensa sobre Cuba y no prensa de Cuba porque las palabras del vicepresidente cubano fueron reseñadas por la prensa oficial sorteando el escollo que alude a la calidad de… la prensa oficial.

El libre flujo de la información ha sido mencionado cíclicamente con matices y con mayor o menor presencia a lo largo de los cincuentitantos años de gobierno unipartídico.  Pero ni en su  anquilosamiento, el Gobierno puede negar el impacto de la revolución tecnológica que ha puesto las noticias globales al alcance de un clic desde un teléfono móvil.

No pretendo analizar la brecha tecnológica que supone haber estado de espaldas a esta revolución en aras de la pureza ideológica. Esa misma pureza ideológica que ha hecho de nuestro medios ¿informativos? vehículo de propaganda, válida por igual para convertir reveses económicos en victorias políticas, como para distorsionar la historia nacional o foránea.

Me ahorraré mencionar la responsabilidad del gobierno norteamericano al negar el acceso a Cuba a los cables oceánicos, porque algún lector minucioso se encargará de hacer la observación documentada en esta web 2.0 de flujo bidireccional.

Mucho se ha hablado de Telesur en los últimos tiempos.  Y aunque la multinacional posee su propio sesgo informativo, los cubanos hemos podido asomarnos a otra forma de noticiar.  Luego de la comparación, el noticiero de la televisión cubana, además de parco en noticias, aparece desfasado, antiguo, cheo.  “Dossier”, uno de los programas estrella de la cadena, transmitido con anterioridad a Telesur en la televisión cubana (aunque se difería 24 horas), también tiene un aire anticuado si lo comparamos con las pantallas táctiles de los corresponsales y conductores que interactúan desde las cuatro esquinas del mundo.

No sé cuál será el destino de Telesur, ese proyecto millonario subvencionado principalmente por el gobierno venezolano, pero si acabara mañana, los cubanos pudimos  mirar la actualidad. Al menos, pudimos mirar más actualidad.

Volviendo sobre las palabras de Díaz-Canel, el reto sería poner el sistema informativo gubernamental a la altura de las exigencias de la sociedad moderna, tomando en cuenta que el acceso a internet será cada vez mayor y más rápido, y que aun priorizando ese internet de beneficio social con el que se excluye a la sociedad en su totalidad, por esa misma vía  la información estará en todas partes en cuestión de horas.

¿Pueden los periodistas de los medios oficiales en activo mudar su práctica hacia esta otra práctica, que para el cubano será novedosa, pero es norma en el mundo informativo actual?   Si abro el periódico Granma, si sintonizo el noticiero de televisión, pienso que para muchos de ellos es tarde,  porque no sabrían ya hacerlo diferente.

Pero el asunto cardinal es que, si la voluntad política recogida en el último Congreso del Partido (¡hace tres años ya!) existiera, se habría sustituido a la dirección  de una emisora exclusiva de noticias como Radio Relojhabrían removido a los actuales directores de periódico y de los telenoticiarios.

Pero están allí, nadie los ha molestado y ellos a su vez no se han molestado en introducir cambios en su ámbito de trabajo porque donde se decide la política informativa,  donde mismo se sabe que “con el desarrollo de las tecnologías de la información, de las redes sociales, de la informática y la Internet, prohibir algo es casi una quimera imposible” (palabras de Díaz-Canel, enfásis mío), se aferrarán mientras puedan a ese casi para que al cambiar, todo siga igual.

 

Notas de ornitología, 14 enero 2013

Existe una idea firme en el imaginario popular, reforzada por la letra de una canción de Pablo Milanés a la que dieran forma los versos de Lola Rodríguez de Tió: Cuba y Puerto Rico son, de un pájaro las dos alas. Pájaro que uno imagina pequeño, no se sabe si gorrión o colibrí, pero es común presumir nuestros destinos hermanados. Puerto Rico, a quien denominaremos el ala a estribor de ese inexacto pájaro, realizó elecciones locales hace unos meses y aprovechó para votar un referendo sobre su estatus político.

Los puertorriqueños refrendaron dos cuestiones. La primera, si Puerto Rico debería mantener su relación de Estado Libre Asociado a Estados Unidos, recibió el 53,51% de respuestas negativas frente un 49,49% de respuestas afirmativas. A la segunda, referida a la condición política de la isla entre las opciones de estado 51, versus Estado Libre Asociado soberano y la independencia; casi las dos terceras partes de los votantes dijeron a convertirse en la estrella 51 de los estados de la Unión, con un total de 824.195 votos.

De nuevo la independencia obtuvo un bajo puntaje. Al Partido Independentista no le sirvió siquiera la fórmula de una alianza o coalición. Tan débil salió de esta contienda que su candidato para el cargo de gobernador no logró siquiera el 3% requerido para mantener la franquicia electoral, y el partido deberá comenzar este 2013 por reunir las firmas necesarias para su reinscripción.

En cuanto a cómo se ve este fenómeno desde el ala a babor, el gobierno se halla descolocado. Medio siglo de solidaridad y logística al movimiento por la independencia, han tropezado con la voluntad refrendada en las urnas. En este país donde Rafael Cancel Miranda y Lolita Lebrón tienen una aureola heroica gracias a las noticias de Granma, el ciudadano común no alcanza a entender qué pasa con la mayoría de los puertorriqueños, de espaldas al legado de Hostos y Betances.

Dentro de la política del Ministerio de Relaciones Exteriores y a través del Movimiento de No Alineados, la independencia de Puerto Rico ha sido tarea priorizada. En un espacio menos glamoroso, están las relaciones de los servicios especiales cubanos y el Ejército Popular Boricua-Macheteros, incluso se especula la presencia en Cuba de uno de los principales cabecillas del asalto a Wells Fargo en 1983, uno de los most wanted del FBI.

La prensa cubana, por su parte, no ha sabido cómo pronunciarse. Más allá de manifestar que la consulta se trató de una ficción estadística sin dar detalles, no pudo negar tal resultado sin acusar de fraudulenta la votación, aunque en el programa Mesa Redonda de la televisión nacional se esgrimieron las 480.918 papeletas en blanco del referendo como prueba de la insatisfacción boricua. Se trata de una maniobra arriesgada, cuando en este país acababan de celebrarse unas “elecciones” parciales con un considerable número de boletas anuladas y en blanco y con un porciento de inasistencia que sin duda reflejaron un estado de opinión. Pero todos conocemos la relatividad de los argumentos.

El águila 

¿Y el águila, ese otro pájaro enorme y poderoso y que a diferencia del albatros de Baudelaire, está por todas partes? Los boricuas han emplazado al águila y el águila no dice ni pío. Lo que en Puerto Rico es obsesión política, en Estados Unidos es el acápite de una página interior de la agenda capitolina. A pesar de mi creencia (siempre me dijeron) de que la sumisión de Puerto Rico al gobierno norteamericano estaba fuera de toda duda, este referendo parece no haber sido ordenado desde Washington. Nadie contó con el amo del Potomac, es máa, pareciera que los isleños pro estadidad pretenden presionar allá en el D.C.

En momentos en que se busca reducir los gastos del gobierno federal, el costo de la estadidad no va a ser un tema popular. Puerto Rico no solo puede drenar la representación política en el Congreso, sino también los fondos federales. Si se convirtiera en un Estado, es probable que tuviera un periodo de transición durante el cual los impuestos federales se implementarían gradualmente, mientras que al mismo tiempo recibiría un trato equitativo en programas de educación y salud.

Debido a la complicada situación político-económica, el gobierno norteamericano podría ganar tiempo y esgrimir la misma excusa de nuestra Mesa Redonda: la suma de las boletas en blanco, más las del Estado Libre Asociado y las independentistas, inclinan hacia otro lado la balanza que tan favorable parecía a la estadidad.

La paloma

Por último, tenemos a la paloma que representa a la ONU, más concretamente a su Comité de Descolonización, muy implicado en el caso de Puerto Rico, pues durante décadas Cuba ha promovido la discusión del tema y ha sido el más activo dentro de los 24 países que integran el citado Comité.

Acaso sin saberlo, el pueblo borinqueño cumplió la recomendación de celeridad en el proceso para que se le reconociera a su isla el derecho a la autodeterminación.

Los boricuas se apresuraron a poner en conocimiento del Presidente del Comité descolonizador, el rechazo a la condición colonial. Dicho Presidente declaró que los reclamos serán analizados con detenimiento. También solicitaron a dicho Comité que su próximo Seminario Regional sea en Puerto Rico, de manera que puedan disponer de los elementos necesarios para poner fin a la colonia.

Volvemos a nuestro pajarillo sin taxonomía. Puerto Rico debe convertirse (si el águila lo aprueba) en un Estado donde la herencia cultural hispana seguirá teniendo el protagonismo; así ha sido en los sesenta años como Estado Libre Asociado, y nada indica que vaya a producirse un cambio, al menos a corto plazo. Contra toda lógica independentista, apelando a la herencia hispana y a la identidad latina y caribeña de Puerto Rico, la mayoría de los boricuas no parece incomodarse con la percepción de que el cambio votado traerá beneficios a su vida.

El resultado del último referendo le robó una causa antiimperialista al gobierno de Cuba. La decisión queda ahora por Estados Unidos. La enorme ironía podría estar en que sea el águila quien rechace (o posponga) devorar el alita que le hace carantoñas.

 

Comer en La Habana, 25 diciembre 2012

La Habana no parece muy enterada de que a pesar de la crisis, el espíritu de las fiestas de fin de año inunda otras ciudades del mundo. Alguna iluminación y modestos arbolitos navideños dan una vaga pista de las fechas que se avecinan. Los locales gastronómicos estatales apenas si han contratado un experto rotulador para escribir sobre la vidriera un Feliz 2013 rematado con un par de campanitas; eso, si lo contrataron, pues también pudo ser un “espontáneo” con un resultado penoso.

Pero si la gastronomía en manos del Estado ofrece una imagen deprimente, todo lo contrario sucede con los restoranes aparecidos bajo el amparo de la iniciativa privada, muchos de los cuales no han dejado al azar ningún detalle para la organización de sus actividades para las fiestas.

Locales emblemáticos ya, con más de quince años de trabajo como La Guarida, La cocina de Liliam o Le Chansonnier, se toman esos días de descanso; en cambio, otro de los veteranos, La Casa, ofrece una atractiva oferta para cena de Nochebuena y para despedir el año. También inaugurará un snack bar al cual se dan los últimos toques.

Los restoranes conocidos como “paladares” aparecidos en los últimos dos años en virtud de las modificaciones legales para este tipo de trabajo, sorprenden por sus instalaciones y por la profesionalidad de su nómina. Dentro de la categoría gourmet sobresalen Habana Chef, Calle 10, La Moraleja y La Galería. Son amplias viviendas adaptadas con buen gusto y funcionalidad para las necesidades gastronómicas. Mientras que las primeras mantienen su carta durante estos días, La Galería, con año y medio de trabajo, ofrece un menú de Nochebuena ajeno al lugar común, con canapés de salmón, queso fresco y verduras, donde se puede optar entre frituras de plátano rellenas con vaca frita o crudo marinero con salsa de albahaca y balsámico; lomo de cerdo relleno con jamón, aceitunas y duraznos en reducción de vino tinto, frutos rojos y limón guarnecido con tamal en hoja, o aros de pavo mechados con aceitunas en salsa de ciruela perfumada con Chardonnay acompañado de boniato con bacon tostado y para el postre, torrejas con helado y salsa de frutas o tarta de coco con frutos secos al estilo árabe, esto además de una selección de turrones, uvas y vinos. Para despedir el año, otro menú igualmente exótico que incluye además brindis de uva y cava a las doce, música en vivo y barra abierta.

No se queda atrás el recién inaugurado París´50. Cocina francesa y franco-caribeña que apuesta a una cena de Nochebuena entre otros platos con petit fours, pastel marinero con salsa tártara, pavo relleno con ternera picada, trufas, frutos secos y pasas al vino, guarnecido con guisantes y papas provenzales, y tronco de navidad y turrones como postre. También planean el fin de año con cena y música en vivo.

Cuando se tiene una esquina tan privilegiada como la de L y 25, frente al Hotel Habana Libre, hay que aprovecharla. Waoo!!!, snack bar con chef, ofreció cena el 24. El 31 no abrirá, al igual que Piso 15.

La oferta de estos sitios fluctúa entre los 25 y los 50 CUC por persona. Entonces, ¿cuáles son las ofertas más económicas?

La Rosa Negra solo brindará servicio para llevar. Por menos de 12 CUC ofrece un kg de masas de cerdo al mojo, o un kg de lomo ahumado, además de un kg de arroz moro y un kg de yuca con mojo. La Tarequera propone tres platos tradicionales donde el cerdo y la yuca alternan con matajíbaro y tamal, acompañados de una botella de vino y turrones y una copa de sidra por 25 CUC por pareja. El Farallón hace dos días no había planificado un menú especial, pero se mantendrá abierto con su servicio adicional para llevar. En Blanco y Negro, en 12 y 23, por 7 CUC por persona ofrecen durante todos estos días y hasta el 2 de enero, un menú tradicional con 10% de descuento en la comida para llevar. En el mismísimo París´50 se puede llevar a casa la misma comida sin las bebidas y postres por 15 CUC.

Rostros jóvenes, impecable presencia, profesionalidad. La gastronomía privada le pone un listón inalcanzable a la deteriorada gastronomía estatal. Hay una migración del personal formado en las escuelas de chefs y gastronomía hacia este sector, uno de los pocos en expansión.

¿Quiénes serán los comensales en estos lugares que han cuidado al detalle su programa? Extranjeros, algunos cubanos “que pueden”, alguien que da a la fecha carácter excepcional. No son precios populares. La mayoría cenó el 24 en familia con mayor o menor austeridad y mayor o menor devoción, y habrá quien ni comida especial tenga. Y aunque el 31 muchos celebren la llegada de otro aniversario del triunfo de la revolución, muchos también echarán su cubo de agua a la media noche con la secreta esperanza de un año nuevo verdaderamente nuevo.

 

Carta 77, Hável y una ciudadana, 18 diciembre 2012

En 1977, para mí, tal como rezaba la propaganda oficial, el futuro parecía pertenecer por entero al Socialismo. Habíamos “descubierto” nuestra herencia africana; ser internacionalistas era saldar nuestra deuda con la humanidad. Metidos en grande en África, si alguna noticia dio la prensa nacional sobre Carta 77, si alguna interpretación se hizo sobre sus fines torcidos y su trasfondo imperialista, me pasó inadvertida.

A fines de 1989, cuando ni yo ni nadie tenía idea de que se nos venía encima ese tiempo de continuos apagones y mala comida que fue el Período Especial, todavía consternada por un vergonzoso juicio a varios indiscutidos héroes militares, por allá por la hermana Checoeslovaquia había un nuevo gobierno, y el nuevo presidente, ¡oh!, el nuevo presidente no era comunista. En poco tiempo se entregaron sin combatir las banderas —bramaba Fidel atónito ante la escenografía que creyó eterna—, pero Carta 77 seguía siendo un documento desconocido. Vine a tener una idea precisa de qué eran los derechos humanos, cuando en 1992 un científico, actualmente exiliado en Puerto Rico, me regaló un folleto con la Declaración Universal. Pero Carta 77 seguía siendo un documento desconocido, aunque es posible que ya en aquella época alguien me lo haya mencionado.

Las noticias que llegaban de Europa eran fragmentadas, confusas y casi siempre tardías. Ya para entonces era diestra en Granmática, era fácil darme cuenta de que si los exiguos periódicos de la época no hablaban de algunos de los países del este europeo, era que les iba realmente bien. Checoeslovaquia desapareció primero de las páginas de Granma y luego del mapa de Europa para dividirse sosegadamente. Carta 77 seguía siendo un documento desconocido, y para no hacer una biografía comparada, resumiré. No es hasta que accedo a internet por primera vez, hace apenas tres años, que Carta 77 deja de ser una entelequia.

Admirable en el contexto en que se elaboró, a estas alturas no es un documento novedoso. La defensa de los derechos humanos ha sido un reclamo constante por parte de la sociedad civil. La Demanda Por Otra Cuba, por la ratificación de los Pactos de la ONU, es una hermana menor de la iniciativa checa, y como aquella, recibe la presión de las fuerzas represivas y la simpatía internacional. Documentos así suelen existir y ser subversivos solo donde los derechos humanos no encuentran plenitud.

Hablar de Carta 77 y no de Václav Havel, sería lesa omisión. Si el documento es admirable, lo es sobre todo por la grandeza de los hombres que lo promovieron (Jan Patocka, Havel). Con los años, Havel se convertiría en un hombre poderoso, pero nunca dejó de ser el ciudadano que entrañablemente se sentía. Aunque ni siquiera estoy segura de que hubiera votado por él para presidente, sintonizo con sus preocupaciones éticas, le agradezco su interés por la situación de los derechos humanos en Cuba.

Sea esto homenaje y recordatorio del papel de los intelectuales dentro de la sociedad. De la decisión de vivir sin mentiras.

 

Virgilio y la pistola, 18 octubre 2012

Hagan un momento de abstracción, transpórtense al año 1961. Era época de uniformes: uniformes de milicia, uniformes del ejército, uniformes de becarios, uniformes de alfabetizadores. Los uniformes eran el estado natural de un país que se veía a sí mismo haciendo La Historia.Adolescentes con un Fal terciado a la espalda, milicianos con pistola al cinto, se podían ver en el transporte público o contando en cadencia la marcha por cualquier calle. La mayoría de la población aceptaba tal excepcionalidad como algo normal.Había pasado Playa Girón, en cuyo preámbulo, se proclamara el carácter socialista de la Revolución. La amenaza imperialista era lugar común, y probablemente ya estuvieran esbozadas las conversaciones con la cúpula soviética para instalar las ojivas nucleares que tanto darían que hablar al año siguiente.

Recreen la fiebre revolucionaria que contagiara a la mayoría de los cubanos para poner en contexto la breve intervención de Virgilio Piñera en el salón de actos de la Biblioteca Nacional en junio de aquel propio año. Virgilio era un coincidente[1], lo cual tenía lógica, luego de haber vivido la pacatería y la incomprensión de la sociedad anterior. En Lunes de Revolución, había encontrado por fin espacio y cofrades, su trabajo era publicado; llevaba allí las Ediciones R.  Sin embargo su entrenada intuición de marginado le decía a Virgilio que aquellas reuniones de fin de semana del mes de junio iban más allá de un documental sobre la noche frívola de una Habana supuestamente heroica[2]. Aún cuando las palabras de Fidel Castro pretendieran apaciguar, el corolario de dentro y fuera de la Revolución no podía sino sobrecoger a su olfato tan fino.

En una muestra de la sincera y enorme preocupación de Virgilio por el costo del mecenazgo gubernamental, fue de los primeros en pedir la palabra el primer día de reunión. Como si con la interpelación de Fidel no hubiera sido suficiente, Virgilio debió sentir muchas miradas de desaprobación, de regreso a su asiento luego de acercarse al micrófono a decir lo que dijo. En la representación de roles entre los intelectuales y el poder, se puede ser maricón, siempre que la adhesión política sea incontestable, ¿pero escéptico?

Debe haberse sentido muy solo Virgilio aquella tarde-noche. Salvo él, Mario Parajón y algún otro, nadie parecía tener dudas, todo fue compromiso y deseo de reafirmarse, de escapar del “pecado original”. Se respiraba en la sala la idea de la Revolución misma como objeto de la creación.

Y llegamos al momento de la reunión en que Fidel se desembaraza del zambrán con cartuchera y pistola y lo deja bien visible sobre la mesa. Nadie (o casi nadie) entonces hizo una metalectura del gesto. Como ya he apuntado, los cubanos de la época estaban familiarizados con las armas; muchos allí llevaban el uniforme de las milicias y la mayoría admiraba al barbudo de verde olivo sentado en la presidencia de la reunión.

Es luego, con el cierre de Lunes de Revolución, con las UMAP, con la parametración, la vigilancia y el silenciamiento durante lustros de creadores de diversas disciplinas, que el gesto de Fidel alcanza su definición mejor. Del Piñera entusiasmado de los primeros años quedaría una sombra atrincherada en su rescoldo de creación y la dudosa vanidad de una tertulia casera en extrarradio.

Para la especulación queda la pregunta de si, a la restitución artística que vino con los años, hubiera correspondido una restitución de la fe en “la Revolución” por parte del descreído Virgilio. Me permito jugar con esta idea porque, como se sabe, los creadores suelen ser vanidosos, y el poder de la dádiva y los homenajes ha ablandado a más de un excluido o parametrado de entonces (o de luego). Aunque con Virgilio, al igual que con Lezama, siempre nos quedará la duda, por lo que lo prefiero escéptico y enorme en su posteridad.


[1] Luego de Girón, Virgilio escribiría el poema de homenaje Vamos a ver los muertos de la Patria.

[2] Referencia al documental PM de Orlando Jiménez Leal y Sabá Cabrera Infante, censurado poco antes.

 

Un resultado muy discreto, 14 septiembre 2012

El resultado de los equipos cubanos en la recién finalizada Olimpiada de Ajedrez de Estambul-2012 ha sido poco menos que discreto. El equipo masculino mejoró la posición 23 de hace dos años en Khanty-Mansiysk y se ubicó en el lugar 11, mientras que el femenino no pasó del 19, muy inferior al cuarto lugar de hace dos años. En ambos casos, ubicarse entre los diez primeros puestos no pasó de una ambición.

El equipo femenino estuvo muy por debajo de las expectativas, como si las muchachas no se sintieran cómodas con las decisiones tomadas por los directivos en La Habana.

La ausencia de la GM Yaniet Marrero, medallista de oro de la pasada cita olímpica, primera cubana que logra tal distinción y responsable en buena medida del histórico cuarto lugar de hace dos años, resulta inexplicable.

Marrero se encuentra en buena forma deportiva con el cetro del campeonato Centroamericano y el cuarto lugar en el Panamericano; participó también en el Campeonato Nacional (requisito de la Comisión Deportiva para conformar el Equipo nacional), y solo la distancian tres puntos ELO de Maritza Arribas, cuarto tablero del equipo, quien por cierto, estuvo ausente de la cita nacional. La veteranía de Arribas respecto a Yaniet no se sostiene dados los resultados de esta última.

El desempeño de las GM Maritza Arribas y Sulennis Piña fue tal que el bajón en sus ELO es el mayor de la comitiva femenina (en el masculino todos elevaron su coeficiente ELO). Valdría la pena preguntarse si la noticia de estar excluidas de la preselección nacional justo antes de la olimpiada influyó en el rendimiento de estas talentosas y experimentadas jugadoras.

En justicia hacia los debutantes GM Isán Ortiz, el MI Yusnel Bacallao y la MI Lisandra Llaudy, debe decirse que hicieron un papel decoroso en las posiciones menos exigentes del equipo.

Los resultados deportivos y el ELO deberían ser suficiente aval para el escalafón de los atletas, pero se ha puesto en práctica algo así como una fórmula matemática con una serie de parámetros, que a lo mejor estarían muy bien de no ser por el factor humano.

El hecho circunstancial de hacerse campeón nacional el año olímpico, automáticamente incluye en el equipo. Debe buscarse otra forma de estimular a los campeones, o debe buscarse otra forma de estimular a los jugadores en el Campeonato Nacional, pero el equipo olímpico debe conjugar exclusivamente los aspectos señalados en el párrafo anterior.

Tampoco debe añadirse tensión adicional a los atletas a la tensión derivada de la competencia misma. De lo contrario, los resultados seguirán frustrando a jugadores y aficionados.

 

¿Cuánto cuesta el dinero?, 9 de agosto 2012

En su reciente intervención en la Asamblea del Poder Popular, el presidente de la Banca Central mencionó la imposibilidad de aumentar el número de cajeros automáticos, al igual que el número de tarjetas de débito, con la posposición consecuente de masificar el uso de tarjetas de crédito en el país. Limitación económica fue la razón ofrecida.

Casi todo el dinero que circula en Cuba es de papel, salvo la moneda fraccionaria cuyo uso está en el pago del transporte, en la adquisición de los productos de la canasta familiar mediante la libreta de racionamiento o al ir a la farmacia. El manoseo constante para cualquier transacción hace que los billetes se deterioren con rapidez, por lo que deben ser retirados y deben entrar a circular nuevas series, lo que evidencia la necesidad constante de imprimir papel moneda.

Solo una minoría de jubilados y los trabajadores cubanos contratados por entidades extranjeras cobran sus mensualidades a través de tarjetas. Por otra parte, la intervención de dinero físico en casi todas las transacciones civiles y hasta de entidades estatales es potencial fuente de delito que decrecería al introducir el dinero plástico. Eso sin mencionar la maquinaria burocrática que podría desmontarse.

Una consecuencia nefasta de la dualidad monetaria es que el valor real de los productos importantes se establece en otra moneda que, aunque no tiene vigencia fuera de Cuba, internamente funciona como divisa (CUC). La disparidad entre esta divisa y la moneda nacional (CUP) es de 24 CUP por CUC, aun así, nadie duda que miles de pesos cubanos constituyan dinero.

No parecen sin embargo tener la misma seriedad ambas monedas porque he visto llegar el carro de transportación de valores de la empresa SEPSA a la agencia bancaria aledaña al Ministerio de la Agricultura. Es una rutina poco discreta que se repite en las tiendas y centros gastronómicos recaudadores de divisas: del carro blindado baja un fornido uniformado con intimidante escopeta y Magnum al cinto, y se sitúa con cara de malo impidiendo el paso y deteniendo la actividad del lugar mientras otro, sin escopeta pero también armado, entra y retira un pequeño saco que lanza a través de una trampilla ubicada en el lateral trasero del carro. Se van los de SEPSA y minutos después entra en el banco una señora de mediana edad, recoge en una jaba de polietileno la paga de los trabajadores de su empresa, se monta en una cancaneante reliquia de la era soviética, sin escolta con accesorios, solamente un chofer tan medio tiempo como ella.

No tengo la menor idea de cuánto han costado la flotilla de camionetas y camiones blindados de la empresa SEPSA y su pavoroso armamento, pero imagino que es mucho. No tengo la menor idea de cuánto cuesta imprimir papel moneda, pero barato no es, sumen además todas las actividades periféricas con que se complementan; estoy casi segura de que es mucho menos de lo que costaría introducir nuevos cajeros y dinero plástico.

 

Subvenciones para construir, 19 enero 2012

En un país con más problemas que soluciones, la vivienda alterna con los alimentos el puesto principal de los problemas. El fondo habitacional está sumamente envejecido, falto de mantenimiento durante décadas, y las más recientes construcciones poseen una muy baja calidad constructiva. El déficit habitacional se hace evidente en estas cifras: según datos de las autoridades provinciales de la vivienda, en La Habana existen 12.000 albergados y 120.000 personas con “anuencia de albergue”. Estas últimas son personas cuyas viviendas han sido declaradas inhabitables, pero continúan en ellas por falta de capacidad de albergue o por decisión personal.

200.000 habaneros viven en cuarterías. El Consejo de la Administración Provincial decidió no continuar la construcción de “viviendas transitorias” (albergues), que para muchas familias han pasado a ser su locación permanente. En estos lugares, casi siempre ubicados en la periferia, lejos del lente turístico, cada núcleo familiar dispone de 25 metros cuadrados con baño y cocina en donde deben acomodarse.

No fue hasta 2010 en que se liberó la venta de materiales de construcción en moneda nacional a la ciudadanía. Los precios eran elevados, la oferta resultaba insuficiente. Pero venía siendo ya notoria la fabricación de viviendas por esfuerzo propio, que alcanzó en 1996 —pleno Período Especial—la mayor cota de construcción de viviendas en Cuba después de 1959. Y aun sin tiendas recaudadoras de divisas, desiertos los rastros(tiendas, generalmente una por municipio, donde se venden materiales de construcción en moneda nacional); el Estado se percató de que, gracias al “desvío de recursos”, los constructores por esfuerzo propio obtenían resultados notables y a corto plazo.

A fines de 2011 se hizo una rebaja de aproximadamente el 20% en el precio de 122 artículos constructivos “de lento movimiento”. Sin embargo, la opinión generalizada se queja todavía del alto precio de los materiales y de la irregularidad con que aparecen varios  de los más importantes en las tiendas habilitadas al efecto.

Por su parte, las autoridades han enfatizado que mediante el 48,5% de las sumas obtenidas gracias a esos altos precios podrán subvencionarse los materiales de construcción destinados a personas de bajos recursos, un sector que casi siempre coincide con el de “condiciones habitacionales vulnerables”.

Resultado de las ventas del año pasado, se dispone de 167 millones de pesos para tales subvenciones. Aunque es un fondo variable, que depende de las ventas y de lo que determine la Ley de Presupuesto del Estado.

Los afanes constructivos han llegado hasta la televisión. Desde el pasado año se transmite, como parte del programa Universidad para todos, el curso Con tus propias manos. Desde la pantalla, se supone que unos endomingados y doctos personajes develan al lego el misterio de la construcción por cuenta propia. Un vistazo a uno de estos programas me instruyó largamente en las características de la construcción antisísmica, pero no de la anticiclónica. Otro, consistió en una disertación acerca del hormigón y sus densidades. La disertación abundó en cifras y porcientos, pero nunca tuve clara la proporción necesaria para “tirar” una placa doméstica.

Tanto exceso de teoría y poco sentido práctico, me hacen dudar de que alguien decida construir con sus propias manos bajo la indicación de dicho curso.

Cómo hacerse de una subvención para construir vivienda

Si todo se cumple tal como fue planificado, el proceso de subvenciones se habrá iniciado hace unos pocos días, el 15 de enero. Según fue anunciado serán priorizadas las familias de 3.200 derrumbes totales y de más de 10.000 derrumbes parciales, herencia de los ciclones (los últimos pasaron hace más de dos años). Ninguna de las personas beneficiadas de esta forma deberá devolver suma alguna al banco.

Para recibir una subvención (cuyo monto máximo es de 80.000 pesos cubanos, equivalentes a 3.300 pesos convertibles aproximadamente), el solicitante deberá demostrar su insolvencia y su disposición de asumir la responsabilidad por la reparación de su vivienda o la construcción de una nueva que suponga habitación, cocina y baño en no más de 25 metros cuadrados.

El Consejo de la Administración Municipal, de conjunto con la entidad correspondiente del Instituto de la Vivienda, serán los encargados de valorar y aprobar en un plazo de 45 días hábiles las solicitudes, para lo cual se elaborará un contrato legal con el compromiso de las partes. (Desconozco la penalización en caso de incumplimiento. El contrato deberá contener el término de ejecución de la obra.) Con ese contrato, el interesado se dirigirá al Banco, donde se le habilitará una Cuenta de Administración de Fondos.

El interesado podrá escoger entonces los materiales en la tienda. Si alguno de esos materiales se vende únicamente en pesos convertibles (cuc), la conversión se hará de acuerdo a la tarifa bancaria oficial, donde 1 peso convertible (cuc) equivale a 25 pesos cubanos.

En la tienda deberán entregarle una pre-factura, y estarán en la obligación de separarle por cinco días hábiles los materiales seleccionados. Con esa pre-factura, el interesado habrá de presentarse en el banco y allí le extenderán (en un trámite que puede demorar hasta 72 horas) el cheque de gerencia que entregará en la tienda para hacer efectiva la compra.

La Dirección Municipal de la Vivienda queda encargada por el Consejo de la Administración Municipal de velar por que se cumplan los plazos y por la calidad constructiva de la obra.

Al final de este túnel de papeles y de dificultades, muchos ciudadanos verán la luz, luego de medio siglo de tinieblas, en una casita de bajo costo. Pero antes tendrán que ajustarse el cinturón, pues el cálculo no oficial del costo de construcción supone unos 200 cuc por metro cuadrado. Y, considerando que las viviendas permitidas tendrán 25 metros cuadrados, el costo total de una de ellas sería de 5.000 pesos convertibles (cuc), cuando la suma recibida ha ascendido a 3.000 pesos convertibles (cuc).

A los beneficiados de estas subvenciones van a faltarles aproximadamente 2.000 euros para hacerse de un techo. Dejo aquí, para el lector interesado, el precio por unidad de algunos de los materiales de construcción ofertados para estos casos:

Bolsa de cemento P 250 (no apto para placas): 112.00 pesos.

Bloque (en dependencia del grosor): de 5.00 a 11.00 pesos.

Baldosa de terrazo de 50 x 50 cm: 47.00 pesos.

Metro de barra de acero corrugada de 12 mm: 10.00 pesos.

Teja criolla: 9.00 pesos.

Metro cúbico de gravilla: 200.00 pesos.

Metro cúbico de arena: 160.00 pesos.

Litro de pintura vinyl para interiores: 3.00 pesos.

 

Navidades de susutituciones, 6 de enero 2012

El primer recuerdo de navidad que tengo es del pino de las navidades 1959-1960. Ese árbol  hubo que entrarlo por el balcón y cortarle la punta pues era demasiado alto; y dejó para siempre en mí el delicioso aroma de la resina del pino canadiense.  Esas navidades los Reyes fueron muy generosos conmigo. No sé si he compuesto ese recuerdo ayudada por los objetos y la familia, pero igual me es muy claro.

Hasta 1962 nuestra costumbre era celebrar Nochebuena en la casa paterna de los Coyula. En la cena servían lechón y pavo asado, croquetas de pollo (perfectas, imbatibles) y el resto de lo acostumbrado. Como si aquel repertorio imposible de consumir no bastara, los postres reunían turrón, mazapán, membrillo, higos, dátiles, cascos de guayaba con queso crema, nueces, avellanas y pacanas. Por entonces la más chiquita de los Coyula, con gran diferencia de edad con mis hermanos y primos, me aburría a morir aquella noche, y desganada como era, no sabía aquilatar aquella mesa pantagruélica.

Lo que se almorzaba al día siguiente en casa de los Pérez-Puelles me era completamente irrelevante. Supongo que sería arroz con pollo. Pero allí tenía un montón de primos contemporáneos y jugábamos a cualquier juego bullicioso de esos que crispan a los mayores pero le encantan a los niños. Lo importante sucedía después del almuerzo tardío, cuando mi abuela reunía alrededor del arbolito a sus hijos, nueras y yernos con toda su descendencia, y se repartían regalos.  Mi tío Gerardo oficiaba de maestro de ceremonias, tomaba al azar un paquete y llenaba de suspense al auditorio hasta anunciar el nombre del regalado y del regalante, todo aderezado de bromas y muy buen ambiente.

Al crecer me admiré de cómo mi mamá y mis tías eran capaces, ya con las carencias que vinieron, de preparar regalos para tanta gente. Un año, mi mamá confeccionó todos los regalos, empezó con no sé ni cuántos meses de antelación. Recuerdo también que una tía mía envolvió los regalos con periódico, pero tipo collage, muy simpáticos, porque se había vuelto imposible el papel de regalos. En aquellas fiestas se bebía, si acaso, alguna copa de vino o cerveza con la comida. Nunca vi a mis mayores divertirse a costa del alcohol. Y bien divertidos que eran.

Ese día, para nosotros, Día del Árbol, me gustaba más que el Día de Reyes por el encanto de estar todos reunidos, treinta en total. Esa cifra cambió con la salida para Estados Unidos de dos de mis tíos con sus respectivas familias. Las reuniones se mantuvieron hasta la muerte de mi abuela, en marzo de 1969, aquel año de dieciocho meses que se decretó en Cuba para hacer la zafra de los Diez Millones.

La navidad se convirtió entonces en un rezago del pasado; para mi familia, aunque la religión no tenía ningún peso, las fiestas de esa época eran el acontecimiento familiar más importante. Y existía un móvil muy poderoso para seguir celebrando: el cumpleaños de mi mamá. Por lo que muy comunistas e integrados, seguimos reuniéndonos los 24 de diciembre sin tener en cuenta la opinión del barrio. Visto en perspectiva, mucha murmuración debe haber originado, y quién sabe si el informe de algún defensor de la pureza ideológica. Fueron cenas desiguales, hubo años en que parecía naufragar la celebración, pero nunca las suspendimos.  Este año le celebramos los 95, y en una rareza para la familia cubana, mi mamá reunió en la cena a todos sus hijos y nietos.

Con el nacimiento de mi hijo en lo más rancio del Período Especial, ni soñar con un arbolito artificial de la chópin. En el solar yermo de la esquina, corté una rama seca, la pinté con tempera, y maticé la uniformidad del color con sombra de ojos plateada.  Mi marido regresó del accidentado Congreso de Intelectuales de las dos orillas el 18 de diciembre del 93 y fue conmigo a la tienda a comprar una guirnalda de luces de colores, que todavía enciende. Al año siguiente y durante tres años fui a casa de una amiga que tenía una araucaria enorme en el patio; yo misma me encaramaba en una maltrecha escalera y serruchaba un gajo cuya forma correspondiera con la de un pinito, aquel serruchar me traía de nuevo el olor del pino canadiense.

El primero de aquellos arbolitos lo adorné con abundantes lazos y unas bolas que hice con boliches de ocuje revestidos con papel de regalos, del plateado por el reverso. Poco a poco fui reuniendo pequeñas bolas de navidad, “rabo de gato”, guirnaldas plásticas que parecen metálicas, y hasta que mi amiga tuvo que derribar su árbol luego de un ciclón platanero no me sentí obligada a comprar un arbolito artificial. Es el que tengo y que estuve sin poner como tres años hasta el año pasado que mi marido y mi hijo casi me obligaron, y este año ante el reclamo de ambos, recién armé la semana pasada. Nunca en mi casa se puso el árbol tan temprano como yo veo ahora que desde noviembre ya son numerosos.

Me encantaría volver a aspirar el maravilloso olor asociado a mi infancia, volver a tener un árbol “de verdad”, y recuperar tal vez ese espíritu navideño que en Cuba es cosa de cuentos de viejos.

 

Lo mejor de mi año 18 diciembre 2011

Porno para Ricardo es una desenfadada banda de punk rock que trata de hacer lo suyo desde Cuba. Me caen muy bien, pero no me gusta el punk. Lo mío anda por el progresivo, por lo que voy a convencerlos para escuchar a Dream Theater, banda a la que le faltará fama pero le sobra reconocimiento entre los “entendidos”, entre los que no estoy, claro, pero gracias a mi hijo, esos virtuosos entraron en mi vida; es raro el día que no los escucho y descubro algo que se me había escapado.

Ahora disfruto de A dramatic turn of events, un título que alude sin dudas, entre la serie de acontecimientos dramáticos, a la salida de la banda de su baterista fundador y líder; salida que estuvo rodeada de numerosas especulaciones sobre el futuro de DT, y ahora con el disco, imagino a los fieles divididos a favor o en contra. A mí el disco me parece excelente, quizás menos trepidante que otros, pero las baladas están entre las mejores del grupo, y el penúltimo corte, “Breaking all illusions”, descomunal, una montaña rusa de más de doce minutos, con mesetas para recuperar el aliento (las piezas de ellos son muy largas: mi favorita, “Six degrees of inner turbulence”, del disco del mismo nombre, dura 42 minutos). Para normalizar el pulso, nos sorprende “Beneath the surface”, un tema acústico, absolutamente hermoso. El disco lo recomiendo en su totalidad, con la recomendación adicional de no hacerse una opinión en su primera escucha. Ya para la tercera audición, prepare su trago favorito y el disfrute será doble.

En fin, quería escribir sobre Porno para Ricardo, pero me salió espuma. Ellos me entienden. Nos hemos reconocido en el Teatro de los Sueños.

 

 

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