El anime anima a Coyula

Jorge Enrique Lage entrevista a Miguel Coyula (fragmentos) 2

 

[… el cine por donde primero me llegó fue por el anime.] […como los videojuegos de finales de los ochenta y comienzos de los noventa, el anime de entonces no tenía grandes presupuestos para una animación fluida a veinticuatro cuadros por segundo, estilo Disney. Entonces acudían a un diseño visual y de montaje y de sonido muchas veces impactante.] […en el subconsciente, eso dejó una huella en el cine que hago.]

Para mí es muy importante trabajar el espacio y diseñar hasta el último detalle el storyboard , para que no se repita ninguna imagen durante la edición de una escena. Eso es algo que viene del anime, y del cómic en general. Cada panel expresa una idea, de la misma manera que en literatura cada oración expresa algo distinto.

En cuanto a los videojuegos, la animación era aún más limitada: 2D, pero esa misma limitación…][…me hizo conformar una estética donde la imagen está lo más cargada posible de pequeños elementos que añaden densidad a la puesta.

[…las historias de los anime me dejaban muchas veces un sabor amargo. Yaltus, conocida como Baldios fuera de Cuba, fue una película que me marcó bastante. Su final apocalíptico y deprimente, donde la tierra se contamina por completo de radioactividad, me dejó en un estado de incomodidad que luego he perseguido en mis películas.

[… una de las películas más impactantes para mí, por el collage estilístico que representa, fue Belladonna of Sadness, de 1973. Por alguna razón es la década del 70 la que me sigue llamando una y otra vez como fuente de inspiración.

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Del Joystick a la Canon

Jorge Enrique Lage entrevista a Miguel Coyula (Intro) 1

 

El país se caía a pedazos, había gente ahogándose en el mar y en la tierra, había una cosa llamada Diáspora(s) , pero los adolescentes burgueses del Vedado no sabíamos nada. Nuestras vidas giraban alrededor de una compañía y una consola japonesa. En mis años SuperNintendo, ya Miguel era una leyenda. Coyula era un gamer antes del gaming. Su nombre pasaba como una contraseña entre iniciados. ¿No sabes cómo matar a un jefe de nivel? Pregúntale a Coyula. ¿No sabes cómo activar este o aquel poder? Ve a ver a Coyula.

Nosotros jugábamos Street Fighter II Turbo y ya Coyula tenía el Super Street Fighter II. Fuimos a verlo para que nos enseñara los cuatro peleadores nuevos y las versiones recientes de los otros. Recuerdo que desgranó en la pantalla los ataques mejorados de Vega, el ninja español, que era mi peleador favorito. Después se puso a aclararnos unas dudas técnicas sobre The Lion King. Y recuerdo que, mientras él conducía a Simba por unos peñascos, yo miré su rostro hiperconcentrado y tuve una revelación: “Este tipo está enajenado, al borde del autismo, se va a fundir, probablemente no hace otra cosa en su vida”, me dije. “Tengo que dejar los videojuegos, porque si no, voy a terminar igual que Coyula”.

Dejé los videojuegos, desgraciadamente. Luego pasó el tiempo y vi Memorias del desarrollo. La vi, por cierto, antes de Memorias del subdesarrollo, que ahora me parece una precuela regular y un poco traída por los pelos. Sergio, el protagonista de Memorias del desarrollo, termina en un paisaje desértico que parece de otro planeta. Lleva una muñequita Barbie y las cenizas de su hermano, que son las cenizas del éxodo del Mariel y, desde luego, las de la Revolución. Por decir poco. En 2010, Miguel Coyula esparció las cenizas de Cuba en el desierto estadounidense de Utah; dispersó esas cenizas en un polvero psicotrónico, entre mutante y marciano. Siete años después, hay mucha gente que todavía no se ha dado por enterada.

A mí me gusta que en el cine cubano haya un tipo como él.

A propósito de “Santa y Andrés”

En el año 1988 el poeta holguinero Delfín Prats ganó el premio de la crítica con su poemario Para festejar el ascenso de Ícaro, y un amigo de aquella época que no quiere ver su nombre en mi blog, la noche de la premiación llevó a Delfín a mi casa. Momento de celebración y de alegría, pues el premio, venía a ser como la reivindicación de Delfín, homosexual y poeta en una ciudad de provincias. Pero aquello también fue una encerrona. En medio de los brindis, y luego de que me dedicara su libro recién premiado, le dije que le tenía un regalo, y puse en sus manos Lenguaje de Mudos, su poemario Premio David de poesía 1968. Delfín me miró, miró el libro y rompió a llorar. Era la primera vez que veía su libro impreso, pues aquel cuaderno de formato apaisado, no circuló, lo hicieron pulpa por incluir poemas de contenido homosexual.

Mal rojo, mar azul

mal rojo, mar azul

En principio fue la palabra, antes de descubrir su vocación tras la cámara, todavía siendo niño, Miguel escribía requetebien.  Ahora, con esta novela debe probarlo, aunque se excuse diciendo que es una novela temprana.  No importa, en Mal rojo, mar azul, están las obsesiones que luego serían (serán) películas.  Enhorabuena por la presentación.

sábado, 19 de octubre a la(s) 13:00 en EDT
Vayan y cooperen con el artista!!!

Coopere

Mi primo Miguel Coyula tiene una solicitud a través de crowfounding para su nueva película que va de clonación del hombre nuevo.  Pase a ver el tráiler y coopere con el artista cubano.

http://www.indiegogo.com/projects/blue-heart–2

Oda a la Alegría

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Dos audiovisuales diferentes me hacen reflexionar una vez más sobre el futuro del país.  El primero, un reciente reportaje de BBC en Corea del Norte.  Una cosa es leer sobre esa sociedad distópica y otra ver las imágenes cuyo referente es la pesadilla orwelliana.  La política es complicada, pero ellos no pueden ser los buenos.  Saberlos amigos de mi gobierno me produce una sensación similar a la que me producen las muestras de amistad con  el gobierno iraní.

Pero para disipar esa visión deprimente, anoche, en el espacio Cine de Nuestra América, vi No, la película chilena sobre el referendo contra Pinochet.  La cinta me dejó una sensación muy positiva de que la oposición puede hacerse desde la alegría, y de lo que  desde ese sentimiento se puede convocar.  No mantener el esquema de que disentir es peligroso, porque los ciudadanos por instinto o por miedo se alejan de las situaciones de peligro, aun cuando sin ser adivina, adivine el agotamiento de la confianza de la población en el gobierno.  Desde la confrontación y el pulso, la heroicidad se pone de manifiesto, pero ello de por sí no suma y muchas veces resta vidas valiosas y muy necesarias.  Pienso ahora mismo en la huelga de hambre de un numeroso grupo de activistas de la UNPACU de la cual conoce un número muy limitado de cubanos al interior de la isla, pero de la que se magnifica en ese rumor la represión a que son sometidos.

Son ideas que comparto con ustedes, leyentes, porque ya saben cómo son las asociaciones.  Con todo el respeto por el dolor de muchas familias, la alegría, ese componente tan de nuestra idiosincrasia, debe ser un componente básico en la argamasa de nuestra reinvención ciudadana.