Citizen Kastro/ciudadano Alcides

Jorge Enrique Lage entrevista a Miguel Coyula (fragmentos) 4

En muchos momentos, durante la entrevista, Alcides se molestaba y empezaba a hablarle a Fidel como si lo tuviera frente a él. Es algo que uno veía mucho en la generación de nuestros padres: se molestaban con algo que decía Fidel en la televisión y le ripostaban, pero por supuesto no había interlocutor del otro lado de la caja. El documental brinda esa oportunidad, esa fantasía (secreta para muchos).

Para mí la película es una historia de amor-odio entre dos hombres y una mujer. Los hombres son Rafael Alcides y Fidel Castro. La mujer es la Revolución. Alcides la perdió, y resiente profundamente del hombre que le arrebató la mujer para dominarla, asfixiarla y convertirla en un espectro irreconocible. Pero, a pesar de todo, Alcides continúa amándola de algún modo.

Cuando murió dije que había muerto uno de mis actores, pues Fidel aparece en Memorias del desarrollo, Nadie y Corazón azul. En las tres películas tuve que escuchar muchas horas de sus discursos y conversaciones para poder editar y construir los diálogos que aparecen en ellas. Te puedo decir que fue bastante agotador trabajar con él, que lograra decirme los textos que yo necesitaba. Pero definitivamente se fue uno de los grandes actores del siglo XX, e incluso, de comienzos del XXI.

Por supuesto que ahora se puede leer también como una gran alucinación, pues cuando Alcides habla se dirige a él en presente, como si estuviera vivo. Esto no sale de la nada. Cualquiera que lea el periódico Granma y lea las citas recicladas de Fidel en cada número, así como la persistencia embutida en todas las cabezas parlantes que aparecen en la televisión cubana, puede sacar la conclusión de que estamos siendo gobernados por un muerto.

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Tres días sin Fidel

Esto me lo pidieron de una agencia de prensa a raíz del suceso, y no lo publicaron. Luego vino la reacción oficial y no podemos tener mucho tiempo sin su imagen. Es como dijo una señora llena de sabiduría en la cola de la farmacia “Era preferible que la Asamblea (Nacional) aprobara un monumento enorme, y no este Fidel que sale por todos lados y no acaba de morirse”

Viernes. Tarde ya, frente al televisor, me saca de la molicie la indicación de los canales en cadena. Habla Raúl Castro. Una buena parte de la ciudad dormía cuando comenzaron a sonar los teléfonos.

Quizás para los que le amaban, la reacción haya sido emocional, pero no hay sorpresa en la muerte de un anciano con más de diez años de enfermedad. Sí hay, la ironía de que lo mataran tantas veces, y ahora haya muerto tomándonos por sorpresa.

Continúa la programación e incluso comienza un filme, norteamericano por cierto. No es hasta bien avanzado el metraje que interrumpen para sustituir con imágenes del documental Fidel de Estela Bravo. Da la impresión de que los directivos de la televisión nunca se atrevieron a esbozar un plan para este momento; y solo al recibir la orientación “de arriba” se pusieron a buscar a la carrera los materiales fílmicos para nueve jornadas de “historia y patriotismo”.

Ya es madrugada y pasan bandadas de jóvenes provenientes de la Fábrica de Arte a quienes les han interrumpido la fiesta. Los más borrachines conminan con el ¡de pie! aprendido en campamentos militares o agrícolas, y añaden divertidos y locuaces ¡enciendan el televisor que el Fifo se murió! Estos heraldos siguen su camino y otros acampan en el parque frente al cine Acapulco; dos muchachas bailan su propia música abrazadas dando salticos cortos. Es un grupo sin lágrimas este de los desplazados de la Fábrica de Arte.

Sábado. Un despistado levanta las cejas al enterarse de la noticia en el mercado agrícola de la calle Tulipán y continúa. Lleno como siempre, el mercado está silencioso sin los altoparlantes; los compradores muy discretos se mueven de prisa entre las tarimas para conseguir unos escuetos vegetales con precio de importados. Todavía en la mañana hay comercios que no han recibido instrucciones de suspender la venta de bebidas alcohólicas; una ley seca y nueve días de duelo nacional serán una dura prueba para quien vive a golpes de ron y reguetón. No veo caras tristes, más bien seriedad. O cautela.

Domingo. La televisión pasa incontables materiales de Fidel. Fidel en la ONU; en una escuela, en una fábrica, con García Márquez: Fidel omnipresente. Ahora es más protagonista que nunca; él tan mediático, él que se apoderaba durante horas del micrófono en cadena nacional y Radio Habana Cuba. En los noticieros, los locutores vestidos de negro, dan informaciones respecto a las honras fúnebres en la Plaza de la Revolución, al viaje de las cenizas hasta Santiago, al cierre de vías. En la televisión hay lágrimas, pero no hay programación infantil. Y nadie habla de las causas de la muerte.

Mi vecina del fondo, que tanto ha gusaneado a su costa, conversa con alguien al teléfono y le cuenta de las pastillas que ha tenido que tomarse por el disgusto. Una mujer es entrevistada en la marquesina del cine Yara, en la esquina de 23 y L. Viste de blanco y lleva en el brazo una cinta negra de duelo. Lee un poema ripioso salido del alma al saber la noticia. Al fondo, en la pared del Hotel Habana Libre, se ve el enorme grafiti de El Sexto. “Se fue”, dice en la pared, y El Sexto está preso por ese grafiti con segundos de posteridad en cámara.

Lunes. Los ómnibus como siempre, van repletos. Nada parece haber cambiado, pero en los centros de trabajo y de estudio se suspenden las actividades para el traslado a la Plaza. En la Base del Monumento han dispuesto sendos lugares con flores y una gran foto y el pueblo desfila. Nadie se detiene frente a la foto sin cenizas. Esas, están custodiadas en el Ministerio de las Fuerzas Armadas y allí no hay desfile de pueblo. Muchos teléfonos celulares filman las flores y la foto. El verdadero luto no ocurre en cámara.

Hay disgusto y protestas airadas de los que llevan horas de cola y ven llegar a grupos de militares y de otros centros de trabajo que pasan rampa arriba hacia la base del monumento nada más llegar. Una nota de indisciplina social sin que el orden público ponga orden. La solución: extender el horario de desfile de la cola hasta las doce de la noche para que los concurrentes presenten sus respetos.

En un país en que decir que sí pensando en otra cosa ha sido una práctica de años, no llegaremos a saber cuántas botellas fueron descorchadas, cuántos abrazos cómplices se dieron. Pero hasta los legítimamente golpeados por la pérdida comprenden el antes y el después. Fidel se encargó de encarnar la Revolución. No importa cuántos compromisos seamos invitados a firmar los cubanos en una ilusión de continuidad. Su frase “Cambiar lo que debe ser cambiado” será recurrente en el futuro inmediato.

Secretismo

La cúpula gobernante se acostumbró a vivir dentro del secretismo, con aquella frase de “Silencio, el enemigo escucha”, tan convencidos de que toda información sobre su vida era asunto de estado, que irrespetan a la opinión pública, incluyendo a los simpatizantes que todavía tienen, con el silencio alrededor de la vida (o la muerte) de Fidel Castro.
Eso solo puede suceder en un país donde el gobierno no se siente obligado a dar explicaciones y los periodistas no se atreven a hacer su trabajo. No es serio tratar de justificar que es esencial tamaña discreción porque se trata de un hombre contra el que se planearon centenares de atentado (aunque no pasaran de un esbozo). Ese hombre hoy es un anciano enfermo, retirado de las funciones públicas, cuya imagen hace años ya, siempre es diferida y en fotos.
Tampoco me creo que Raúl Castro necesite tiempo para preparar nada, pues hace rato controla el poder y si hay fisuras en la cúpula, la contrainteligencia militar debe mantener actualizado al General-Presidente (SU Ministro) acerca de la situación operativa.
Fidel Castro ocupó tantas horas de televisión y tantos titulares; en fin, fue tan mediático, que es lógico que el vacío informativo acerca de su condición de salud sea objeto de todo tipo de especulaciones.

Un poquito de moringa más

La moringa se ha convertido en trending topic. Pero al margen de todos los análisis que su reflexiva mención ha merecido, con la moringa constato que todavía a nuestro ex presidente le sobra influencia como para mandar a sembrar la milagrosa planta y enajenar de su trabajo habitual a especialistas en técnicas de cultivo, sanidad vegetal y agricultores rasos, en un nuevo Plan Especial, de esos tan de su agrado.  Hasta una especialista que adujo la limitación de tener que atender a su mamá enferma, ahora tiene tres enfermeras en turnos rotativos que se ocupan por ella, mientras ella se ocupa de cuidar los sembrados de la oleífera de plagas y otros etcéteras.

Queda armado a mini escala lo que hubiera supuesto en otra época un pandemónium nacional  con el “descubrimiento” de esta planta; no sé cuánta moringa  llegará a convertirse en alimento para el cuerpo, pero con la doble connotación fálica de su nombre, y con la disparatada Reflexión que la puso bajo el foco, seguirá por largo rato como alimento del espíritu en una variada colección de chistes.

Un mensaje al modo de Raudel

Tuve la oportunidad de conocer personalmente a Raudel de Eskuadrón Patriota en aquel histórico concierto con Los Aldeanos y otros importantes artistas de la escena hip hop en el cine Acapulco. La fuerza de Raudel emana de su dulzura, sus textos son uppercuts a la conciencia ciudadana. Me transmite una energía extraordinaria cuando me dedica una gran sonrisa y pide bendiciones por esta descreída. Luego de tiempo sin vernos, nos encontramos el sábado en Estado de Sats, donde ofreció un mini avance del disco que acaba de grabar. Uno de esos textos, desencadenó en mí una emoción tan fuerte que de sólo recordarlo me hace escribir a través de las lágrimas. Un texto dedicado a su madre que vive en el sobresalto. Porque su hijo es negro, porque su hijo es contestatario, porque su hijo vive en una pequeña ciudad que es su infierno local, porque su hijo hace rap. Todo mezclado. Es muy difícil quedar ajeno después de escuchar a este hombre visceralmente sincero. Casi todos allí lo conocían, al menos por su video Decadencia que pasa de mano en mano hace casi tres años ya, no era yo la única emocionada como luego pude ver. Fue hermoso oírle contar con sencillez, mientras trataban de arreglar el audio que nunca se arregló, cómo fue su andadura hasta ser el que es hoy.

Si no viviéramos en un país donde mucha gente tiene miedo, un texto como Madre no tendría razón de ser. Las preocupaciones de una madre serían otras. Siempre las madres en cualquier parte tendremos razones para andar preocupadas. Pero que no sea por tener un hijo rapero. Por tener un hijo negro. Por tener un hijo contestatario.

Un mensaje al modo de Raudel, hoy que el Papa oficiará bajo el Martí tutelar: que nadie nos enemiste, que nadie nos compulse a un resentimiento fratricida. Bendiciones, hermanos; Bendiciones.

Antiecológico

La conversación de nueve horas con los intelectuales y la decisión de editar en libro dicho encuentro, en el que uno de los temas fue el medio ambiente y su preservación, paradójicamente ha tenido funestas consecuencias para el planeta. Y es que Fidel Castro no puede sustraerse a la fatalidad de ser y tener la mentalidad de un hombre del siglo pasado. Con la idea de lograr mayor alcance para su cruzada (Nuestro deber es luchar), mandó a publicar en tiempo record, el libro que se ha venido presentando en más de una decena de países, lo que hace suponer una significativa cantidad de ejemplares y hasta la traducción al inglés.

Es inevitable preguntarse, aún cuando se abordaron temas interesantes en la referida reunión, qué hace nuestro país publicando en amplio perfil este libro sobre los males del mundo, cuando los males inmediatos, aconsejan la sobriedad económica, donde con el sencillo procedimiento de una página web se cumpliría de forma rápida, eficiente –e interactiva– el objetivo del libro, y se pondría al alcance de muchas más personas en el mundo su contenido: pero es que una mentalidad acostumbrada a no tener obstáculo para sus deseos como la de Fidel, muy ecologista en sus enunciados, pero obviando las palabras de la Presidenta del Instituto Cubano del libro: No tenemos derecho a legar a nuestros hijos paisajes sin árboles que anuncian la lenta asfixia del planeta, y la sugerencia del entonces Ministro de Cultura, no se detiene a reflexionar en cuántos árboles deben morir para recoger sus palabras. En términos editoriales la brevedad no es una de sus características, como lo atestiguan Todo el tiempo de los cedros, La victoria estratégica y La contraofensiva estratégica, ¡Ah!, y con tiradas de cinco ceros.