Un sitio, muchas voces (o cómo se siguió el ciclón desde las redes sociales)

Es época de noticias falsas y Líber Barrueta, un cubano-sueco afincado en Miami tiene un sitio web de estas fake news donde de forma sarcástica se refiere al modo en que la prensa aborda las noticias. Pero ni la construcción de un sistema subterráneo de transporte en La Habana, ni Tony Castro hablando de los uniformes del equipo de béisbol, ni siquiera las nuevas regulaciones aduanales que mucha tinta hicieran correr, le han generado tanto tráfico a Líber como el que ha tenido en su cuenta personal en las redes sociales entre los días 9 y 10 de set.

Son días que los cubanos no olvidaremos fácilmente. Irma se encargaría de recordarnos de lo que es capaz un poderoso huracán. Líber, quien tiene un gran número de amigos en Facebook, donde elabora y comparte videos motivacionales, comenzó a compartir en su muro las informaciones sobre el fenómeno meteorológico. Pero eran informaciones siempre atrasadas, ya que esperaba a que la televisión o la radio dieran algún parte. Un amigo residente en otro estado le llama al ver sus actualizaciones y le recomienda la app Windy.com, que permite seguir los eventos meteorológicos en tiempo real. Líber la instaló en su computadora además de en el teléfono cuando vio la información tan completa que dicha aplicación ofrece, y comenzó a estudiársela, pues sus conocimientos sobre meteorología son los de cualquier cubano que ha visto al Doctor José Rubiera por la televisión. La necesidad lo hizo comprender gráficos, velocidades de traslación, modelos de trayectoria, interpretar los hectopascal para en cinco minutos hacer un curso intensivo y autogestionado de meteorología.

Cuando Irma comienza su azote sobre el territorio de Cuba, Líber transmite ininterrumpidamente durante cuatro horas apoyado en Windy y en los boletines especializados. Y se produce una reacción que da la medida del poder de las redes sociales: desde diferentes partes del mundo, cubanos y extranjeros comienzan a interactuar en el muro de Líber, ya fuera para hacerle preguntas puntuales sobre el fenómeno, para indagar sobre lugares y personas bajo la amenaza del huracán o para compartir imágenes de las zonas afectadas. Desde puntos tan disímiles como Escocia, Rusia, Angola, desde la propia Cuba, llegaron hasta el muro de Líber para construir de esta manera informal pero pormenorizada, los avatares del evento.

Luego de un receso, transmitió por cuatro horas más, un descanso para dormir, y otras dos hasta quedarse sin electricidad y sin conexión a internet. Quizá no tuvo demasiados “deditos” (likes), pues el momento no era para eso, pero recibió más de 50 000 visitas, los comentarios pasaron de 1000 y dejó de contar en 300 los mensajes privados. Las nuevas solicitudes de amistad llegadas tras esta experiencia sobrepasan la capacidad de Facebook para una cuenta personal.

Todavía sin salir del susto por el paso del ciclón y del asombro por la acogida de sus reportes, este Licenciado en Educación en la especialidad de Filosofía e Historia, me confiesa que nunca había sentido interés especial por la meteorología, solo el hecho de vivir en una zona marcada por los ciclones tropicales, pero luego de la extraordinaria experiencia vivida con Irma, lo que comenzó siendo un afán de mantener informados a sus amigos en todas las latitudes, con una información fresca, real y continuamente actualizada durante 10 horas, se ha convertido en una motivación por conocer más acerca de esta materia. Líber es consciente de que muchos de los que visitaron su muro no tenían la posibilidad o la habilidad para recibir información en tiempo real de Miami y mucho menos de Cuba.

Líber Barrueta afirma que sin la ayuda de su novia Katya Moreira y sin el apoyo de la familia de ella le hubiera sido imposible reportar, comentar, conectar, contestar, todo al mismo tiempo en un ritmo frenético. La suegra, quien al principio no entendía lo que hacía, se convirtió en una colaboradora más. No importa que en la familia creyeran que al no ser un especialista no sería capaz de hacerlo bien. –Las personas están acostumbradas– dice, –y esta es una idea muy difundida, que sólo es válido lo que la prensa tradicional publica, y así ocurre en muchos países. Poco a poco van entendiendo que se le debe dar un voto de confianza al ciudadano.–

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El medio y el fin

Mucho se ha escrito sobre Zunzuneo, y Piramideo y no me voy a hacer la analista. Mi reflexión es simple, ¿Podría un envío masivo de mensajes a través de Twitter subvertir gobiernos como los de Gran Bretaña, Canadá, Francia, Australia, Suecia, Costa Rica? Más allá de las conocidas protestas del 15-M en España, del movimiento estudiantil en Chile o del Ocuppy Wall Street en las mismísimas entrañas del monstruo, las redes sociales han movilizado, probablemente hayan puesto a pensar a los políticos, pero no tumbaron gobiernos.

¿Dónde se vuelve peligrosa esta manera de concertar? En países donde la mala economía o la falta de libertades, o ambas, crean las condiciones. La primavera árabe es el referente más conocido. El disgusto del gobierno cubano no es por la supuesta violación de la privacidad telefónica de sus ciudadanos (eso sería un chiste colosal), sino precisamente porque el gobierno conoce muy bien la opinión expresa o soterrada de muchos de sus ciudadanos sobre la mala economía o la falta de libertades, o ambas, y lo que menos le interesa es que un grupo significativo de ellos pueda organizarse por esa vía.

Y también, digo yo, está poniendo el parche previo a la salida del anunciado proyecto de Yoani Sánchez, ese “medio” que podría poner en sintonía el sentir de los ciudadanos ante la mala economía, la falta de libertades, o ambas.

Convidado de plata

comucuba

Como ya se me está haciendo costumbre, ayer me fui para Ultimo Jueves, el espacio de la revista Temas.  El tema de Temas era bien atractivo para mí: Internet, redes sociales, cultura.  Llegué algo tarde, por lo que me perdí la presentación de los invitados, entre los que reconocí a Iroel Sánchez, antiguo presidente del Instituto Cubano del Libro,  y a Rosa Miriam Elizalde, directora del portal Cubadebate.  Los desconocidos resultaron ser el bloguero Paquito el de Cuba, Milena, creo que de Cubarte, y Juan, profesor de la UCI (no repitieron los apellidos).  Me concentré en los desconocidos, puesto que los conocidos no podrían sorprenderme.

Paquito y Milena me parecieron gente interesante e inclusiva. Paquito se aflojó bastante cuando quiso mejorarle la cara a la prensa, que como todo el mundo allí sabía, es horrenda.  El profe de la UCI, muy documentado, pero sus opiniones fueron un homenaje a la Guerra Fría.  Lo escuchaba reiterar el argumento del carácter político de Internet, de cómo representa los intereses del mercado, pero sobre todo de sus creadores, y no podía dejar de pensar en el ciberactivismo de las páginas y blogs oficialistas, y a todo el ciberactivismo anticapitalista que se hace en el mundo entero.  Su intervención final fue admonitoria, y un tanto fuera de sintonía con el público joven que mayoreaba en la sala, al que quiso convencer de que una intranet podía ser tan buena como internet; tan así que Rafael Hernández, que funge como moderador del espacio, lanzó un regaño para atajar el incipiente “cuero”.

Como en casi todos los espacios donde el público tiene la oportunidad de apoderarse de un micrófono, algunos de vocación voyeurista quieren exhibir su sapiencia, (o lo que cada cual considera como tal).  Otros, se conforman con oírse, porque varios no estuvieron atentos a las palabras de los invitados, pues preguntaban cosas que habían quedado respondidas por aquellos.

No todos pidieron la palabra para gastar el tiempo de dos horas de que dispone el espacio.  Enrique Vega, estudiante del Pedagógico razonó que nuestra sociedad está envejecida y desfasada tecnológicamente, y cómo se podría paliar semejante contradicción; Antonio Rodiles de Estado de SATS abordó el tema de la libertad, unido con nuestro bajo nivel de conectividad y la discrepancia penalizada,  Luis Rondón, activista LGBT preguntó cómo se pretende preparar a la sociedad para internet sin internet, Harold Cárdenas, uno de los administradores del recesado blog La Joven Cuba preguntó cuándo los debates pasarán de la virtualidad a la realidad.

Cuando aquello podía ponerse de verdad interesante, se acabó el tiempo. Aunque el tema era redes sociales y cultura, flotó siempre en el auditorio la pregunta de los veinticuatro mil pesos: ¿Y el Cable?