Maquillaje

Galope y truenos se confunden. Persiste sobre todo el olor del caballo sudado, ese olor excitante y vivo que la hace resoplar, deshecha ya, en cada entrega. Siempre aquel olor asociado a lo elemental y primario del amor.

Comenzó frente al espejo del baño. Le gusta la luz fluorescente porque le permite reconocerse, descubrir los detalles, los defectos. El maquillaje como ritual es el inventario de los mínimos estragos del tiempo en su cara. La trampa de disimular, de esconder: su victoria.

Con una brocha de cerdas suaves da color a sus mejillas, de los pómulos hacia fuera, creando un triángulo de color que afina el rostro. Mira ese primer efecto satisfecha. Pasa la brocha por la nariz y el mentón y queda sonrosada como una adolescente, nada parece artificial. En sus largas sesiones frente al espejo ha aprendido que hasta la cara más corriente posee algún rasgo del cual extraer encanto. Se afana pues, en los ojos, del color del té aclarado con limón. Toma una brochita de esponja y elige una sombra castaña que esparce por el párpado sin llegar a las cejas. Hacia el borde exterior levanta un poco el trazo y lo oscurece, para rasgar el ojo. Al acercarse más al espejo, repara en las finísimas arrugas apenas perceptibles y suspira. Regresa la oleada de galopes, y las aletas de su nariz, expandiéndose, venteando. Para los párpados inferiores, se decide por una sombra acqua, muy delgada, que difumina con gracia. Espesa varias veces las pestañas con máscara, cuidando que no se vean rígidas. Desde el espejo la miran unos ojos bellísimos y enormes. Toda la delicada artesanía que ha tejido, es apenas una sugerencia.

Va hasta el cuarto y descubre que realmente truena y que la mitad de la cama se ha mojado por la lluvia, pero el vestido intacto espera allí por ella para cobrar vida. La conciencia de sí hace que los caballos salten desbocados y lastimen su cuerpo sacando chispas.

El sonido del teléfono corta en seco el galope. La sacude entonces ése vértigo que comienza en el corazón y termina entre las piernas, ese vértigo premonitorio y el olor a crin sudada. Pero no. Es su madre para darle noticias. Él ha llegado.

Nada es igual para una mujer que un día se entera de que el hombre que ha esperado no volverá, que hay una traición íntima y definitiva, que su última imagen será con la ropa que le dieran antes de irse, prometiendo el regreso. Nada más, excepto la visita de un desconocido, tiempo después; que ha tocado la puerta con la gorra junto al pecho, a devolver la fotografía que ella le diera en la despedida. Es curioso: En esa antigua foto que el desconocido le entrega arrugada y sucia, ella descubre cómo se vería sin maquillaje en ese momento exacto. Guardó la foto con las cartas y cerró definitivamente la gaveta.

Ha llegado, ¿Pero qué puede ser una cajita, a pesar de sus ruidos en el silencio repentino de esa mujer? ¿Y la voz de ese hombre, su barba cruda, el ruido de la llave al abrir la puerta, en cuál cajita?

Cuando cuelga, sigue lloviendo y recuerda que tiene los labios sin pintar. Regresa al baño, y con un pincel delinea el contorno y luego rellena. Pone en ello toda su atención, como si en la exactitud de los movimientos estuviera jugándose la vida. Se miró por última vez, apagó las luces y fue a sentarse frente al teléfono.

En la oscuridad del cuarto, lo único que se distingue con los relámpagos, es el brillo del agua empozada en un pliegue del vestido, todavía sobre la cama.

No supo del tiempo. Y los caballos corriendo hacia ninguna parte. Al sonar el teléfono, la recorrió nuevamente el vértigo conocido y la certeza, inmóvil, sólo sintió las aletas de su nariz dilatadas, el tropel de su corazón y la lluvia con su estruendo de cascos.

8 comentarios

8 pensamientos en “Maquillaje

  1. Amiga Regina, bello y conmovedor. Aquella fue una de las mayores tragedias que ha vivido Cuba, recisutada tantas veces para utilidad práctica del gobierno, de este gobierno que ha medrado por décadas especulando con los sentimientos de la gente buena. Gracias por el regalo y por la manera sencilla y humana de presentarlo. Un abrazo.

  2. cub

    No entendi nada.

  3. ¡Tu cuenta de twitter NO ES DE PALO… Te leemos, te retwiteamos, te queremos y te apoyamos. Yo desde Buenos Aires y otros millones de demócratas desde todo el mundo. Son Ustedes quienes desde Internet nos abrieron los ojos a quienes veíamos solo poesía en una revolución que muere matando. NO SE DEN POR VENCIDOS. ¡LA LIBERTAD DE CUBA ESTÁ A LA VUELTA DE LA ESQUINA!

  4. jadiel ferro

    Tu forma de escribir , me enbriaga en el deleite de tus palabras siempre certeras y precisas.Gracias Regina por todo lo lindo que sale de ti.

  5. juan

    Uno de los episodios mas tristes en nuestra historia. Mas de “2000” hermanos perdidos, cientos de familias destrozadas. No debio haber sucesido y para colmo quien se llevo todos los laureles, el unico.

  6. ME ENCANTOOOO!!! .:D

  7. Lisette

    Muy triste……yo fui una de esas mujeres que se quedó con el recuerdo del hombre que amó joven, fuerte y lleno de vida y vió llegar de regreso una cajita ……una de las tantas historias macabras de nuestro país.

  8. Muy lindo Regina, te lei y lo senti…..Bellisimo.

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