Emigración económica

Tanto se ha hablado en los últimos tiempos de los cubanos establecidos en el extranjero, que el oído se me acostumbró a la palabra emigrados.  Emigrados económicos concretamente se ha dicho y escrito una y otra vez para referirse a los cubanos que abandonaron el país, sobre todo con la crisis que conocemos en Cuba como Período Especial.  Aunque sea cierto, no es todo.  Los que hoy manejan el término con tal soltura lo divorcian de la causa por la que hasta en países como Haití o Namibia los cubanos han echado raíces.  De haber sido un país con colonia hispana, china, “polaca” (genérico de judíos) y otras más pequeñas, la afluencia de extranjeros no solo se detuvo, sino que fueron los cubanos los que iniciaron una desbandada por el mundo que no ha parado.  Eso sería impensable de existir todas las oportunidades para el desarrollo profesional, o personal, o ambos.

Las causas siempre remiten a la política; en Cuba, la política es la que ha impuesto los límites a la economía en una disrupción del orden lógico.  Por eso, aunque se pretenda desideologizar el motivo, la emigración cubana es política.

 

 

Andar La Habana

Antiguo establecimiento comercial convertido en vivienda y hoy reconvertido en vivienda-comercio. En el Boulevard de San Rafael

Acompañé a mi hermano el arquitecto que necesitaba cambiar una pieza sanitaria. Estaba difícil, porque las de color verde no aparecían, y mi hermano se negaba a poner un inodoro blanco en un baño donde hasta la bañadera es verde. Tuvimos que “andar La Habana”, su ojo de experto y el mío de crítica iban tomado nota de los disparates urbanísticos que ha cometido la gente con tal de abrir un negocito. Nadie los orientó. Les exigen una licencia sanitaria pero con un escueto permiso desfiguran la fachada o ponen un cartel horroroso, pintan a su albedrío sin contar con el piso de arriba ni con la vivienda de al lado; y sin contar con nadie ciegan fachadas e invaden parterres. Esos llamativos carteles y la flamante pintura contrastan con los locales comerciales en manos del estado que languidecen en medio de la suciedad y el abandono. Ambos extremos afean el entorno un poco más.

Con esa falta de premura con que se acomete el “proceso de actualización de nuestro modelo económico”, se supone que es para que los pasos hayan sido pensados minuciosamente. Entonces, por qué luego de tanto pensar, a ningún funcionario se le ocurrió mejor idea que cada cual abriera su negocito según sus posibilidades y muchas veces sin condiciones, mientras las cafeterías y tiendas construidas a tales fines son la viva estampa del subdesarrollo. Los comercios siguen tan feos como antes y ahora muchas viviendas se han impuesto ortopedias para vender alimentos o fungir como quincalla.

Esto le argumentaba a mi hermano, que en una de sus ocurrencias me dijo:

–Como sigas tomando “razonamil”, te bajo del carro.

Al margen del chiste familiar en que se ha convertido el “te bajo del carro”,  ahora se divulgan unas palabras del Presidente Raúl Castro llamando al ordenamiento urbanístico. Como casi todo en Cuba, los problemas crecen y crecen sin que las instancias responsables tomen acción o sean respetadas, y no es hasta que la máxima dirección se pronuncia, que por arte de magia, todos toman nota y se llevan las manos a la cabeza sin saber por dónde empezar.

 

 

 

 

 

Un día en imágenes

Tomada en el momento en que la dentista iba a comenzar la sesión de tortura

Tengo envidia secreta de los que logran esas fotos que me hubiera gustado hacer.  Antes, con la cámara de rollo, era un “rollo”.  Conseguir la película Orwo proveniente de la Alemania DDR era una tarea fatigosa: si había rollitos, no me convenían los de 100 ASA, detestaba los Orwocolor, que siempre parecían estar vencidos, pero los Orwocrome de 400 ASA eran difíciles de capturar.  Revelar un rollo era cosa de meses en el “consolidado”.  También vendían rollitos de diapositivas que se revelaban con la misma demora y había que verlas en un proyector.  Por los años noventa desapareció Orwo y reaparecieron Agfa y Kodak, pero ya esos venían en la otra moneda que ha signado nuestra vida, y mi camarita Minolta, regalo de mi hermano Miguel, anda por alguna gaveta, eso, si existe, pues la he perdido de vista hace un montón de tiempo; igual hace años que no veo un rollo fotográfico.

La irrupción de la cámara digital cambió la fotografía para siempre y fue amor a primera vista, pero amor imposible.  No fue hasta hace poco más de tres años que me regalaron una cámara digital muy buena que se me cayó al piso en mi viaje a España el año pasado y cuando la llevé a reparar a una tienda,  el comerciante, comerciante al fin, me vendió otra.

Con esa camarita de medio pelo me inscribí en la convocatoria de aday.org para fotografiar mi 15 de mayo. Me levanté dispuesta a retratar todo lo que sería mi día.  Al final me vi con casi cien fotos para dejar diez (número máximo que se admite en el concurso).  Me decidí por un grupo que refleja ocupaciones. No son grandes fotos, pero en casi todas se observa la atracción del fotografiado por el lente.  Desconocidos todos (menos la dentista), no tuvieron objeción en ser fotografiados y hasta los que no lo parece, “posaron”.

Mi realidad tiene una hermosura decadente que hace apretar el obturador.  Un observador ajeno no podría percibir los conflictos que discurren.  Mis imágenes no reflejan miseria, ni siquiera una pobreza evidente, pero vivo en uno de los mejores lugares de la ciudad y no me alejé de casa.  Por otra parte, como ya se sabe, lo esencial casi siempre es invisible.

 

La Habana, 12-M, 2 pm.

Letrero del 15-M en España

El sábado pude completar los regalos del Día de las Madres. La calle repleta de gente ansiosa queriendo multiplicar su dinerito al estilo de Jesús. Mientras los objetos caros permanecían morosos en los anaqueles, la colonia barata, los jaboncitos, las flores plásticas, los abanicos y las tarjetas de felicitación se agotaban temprano. Un poco “cayucos”, mis regalos recuerdan la época de los “convoyados” del Mincin; lo mejor fue encontrar papel de regalos de papel, no ese de brillo plateado tan bonito, pero tan poco dócil.

Con mis vistosos rollos de papel en la mano, llegué tarde (2.30) a la convocatoria de Observatorio Crítico en Carlos III y Belascoaín. Con el vívido recuerdo de haber visto nacer el movimiento de Indignados en España, crucé la avenida en dirección al parque de la citación; además de los cinco policías uniformados a los que le pasé por el lado, vi numerosos grupos de civil diseminados por la explanada, pero ninguna reunión. En la esquina de San Carlos (primera noticia que esa calle se llama así, es la paralela a Belascoaín), otro grupo donde reconocí caras del día del concierto de Los Aldeanos en el cine Acapulco. Caras a las que no les gusta ni el hip-hop, ni las marchas con gladiolos, ni siquiera les gustó esta convocatoria en contra de todos los capitalismos.

En la entrada de la escuela primaria allí mismo, dos jóvenes me permitieron comprobar que la nueva hornada de la policía política ha roto con la camisita de cuadros y se viste con el mismo mal gusto de los jineteros. Una mujer en la puerta de la escuela rezongaba con un anciano CVP que la policía le había cogido el local pal trajín. Todo esto sin ver una cara conocida. Por suerte me encontré con Anddy Sierra, desconcertado como yo, y para abreviar, nos dirigimos a los compañeros a los que no les gusta el hip hop para indagar por la estatua de Karl Marx. Señalaron al centro del parque, yo seguía sin ver estatua ninguna, así que ya en el parque, me dirigí a otro grupo de los mismos compañeros. Uno de ellos me señaló un bajorrelieve muy discreto en un muro largo que con mi mala vista había creído un escudo, sin un alma cerca al resol de la hora. Al mismo compañero le pregunté por la actividad citada allí, y haciendo un gesto displicente con la mano me dijo: –¡Ah!, pero eso se acabó hace rato. –¿Tan cortica?– repuse incrédula. –Sí, cantaron La Internacional, dijeron una palabras y ya.

Como estaba cerca, decidí tomarle el café a Miriam Celaya, la llamé desde los bajos de su edificio para que me abriera la puerta, pero ¡oh sorpresa!, Miriam y Eugenio Leal fueron “relocalizados” en el municipio Playa por los compañeros a los que tampoco les gustan las marchas con gladiolos, justo cuando se dirigían hacia la convocatoria del Observatorio Crítico.

A juzgar por el despliegue, hubo más policía que solidarios con el M-15. La izquierda se monitorea dentro del enfrentamiento a los grupúsculos como uno más. ¡Quién iba a decir que La Internacional sería subversiva…!

Y hablando como los locos… ¿Cuánto le cuesta al pobre Liborio un operativo así?

Muela bizca

Ya llegó el calor.  Hasta ahora disfrutábamos de una temperatura un poco alta por el día y fresca de noche, pero hace dos días ya tuve que encender el ventilador para dormir.  Sin embargo no voy a hablar del clima, lo referí de pasada pues ayer me pasé el día en la calle.  Estuve en el dentista porque antes de ayer, comiendo pan, mordí una piedra y algo en mi boca que no fue la piedra hizo ¡crac!   No crean que el responsable fue un pancito de a medio de esos que venden por la libreta, no.  Un pan de diez pesos que traía no solo la para mí sino otra piedra más.  –En otra parte haces una demanda que comes pan gratis el resto de tu vida— me decía mi marido.  Pero en  esta parte queda ir a estomatología del policlínico donde la atención es gratuita.
Me pusieron una cura luego de torturarme un poco con la máquina infernal de los dentistas y debo regresar la semana que viene para restaurar la muela averiada.  Nada mal estuvo el tiempo de espera y la atención, para los que dicen que siempre hablo de cosas malas.  Como había destinado la mañana entera a la muela y a las nueve ya estaba en la calle con mi sabor a clavo en la boca, fui al Banco a cobrar –a tratar de cobrar—una transferencia.  Aquí ya no hubo rapidez, pero hubo una espera confortable y refrigerada.  Al llegar mi turno, una empleada amabilísima tecleó mis datos en su computadora, y en eso, ¡pum! Un transformador explota y se va la luz.  Fue algo instantáneo, pero “el sistema se cayó y hay que esperar un momento” (se refería a la intranet de la banca nacional).  En esa espera, un ciudadano indignado entra en la filial bancaria.  Estaba haciendo una extracción en el cajero automático del vestíbulo cuando se fue la luz.  Al regreso del breve apagón, se vio con la cantidad que había solicitado descontada de su saldo, pero sin el dinero en la mano.  Detuvieron la cola del cajero, que no era pequeña, para hacer un arqueo y, caso de que el ciudadano indignado no mintiera, entregarle su dinero.  Mi transferencia no apareció, la empleada amabilísima me dio una tarjeta con teléfonos para averiguar cuándo aparezca, y dejé a un ciudadano indignado y a un grupo considerable de frustrados esperando por el arqueo del cajero automático.
Otros sistemas se caen, pero el que tiene que caerse, nada.

Alzheimer

No se engañen por la brevedad de mis textos: yo hablo muchísimo. Y me sucede que en medio de un argumento, me quedo en blanco sin encontrar la palabra siguiente, sabiendo que está en mi disco duro, sabiendo cuál es, pero como en un cortocircuito entre el cerebro y la voz, no doy con ella. Vienen las similares, las parecidas, y tomo prestado un sinónimo. La exacta permanece inaccesible y familiar a la vez. Ni siquiera tiene que ser una palabra difícil o rara. En esos momentos me da por pensar en el Alzheimer –ningún viejo en mi familia ha padecido al alemán o a su prima hermana la demencia senil— pero siempre hay una primera vez.
Le tengo horror a esa neblina que me dejaría sin recuerdos, sin palabras, sin afectos; tengo horror de mí misma, beatífica y alelada, meciéndome en un sillón.
Escribo como exorcismo. Para conjurar el peligro, ¿O quizás estoy en el sillón mientras imagino que escribo unas palabras para espantar el Alzheimer?

Desfile

El Primero de mayo es una fecha de empoderamiento de los trabajadores. Ese día desfilan demandando la mejora en sus condiciones laborales, un aumento del salario o una legislación laboral más justa. En Cuba, donde los trabajadores están siendo sometidos al “redimensionamiento”, donde la incertidumbre acerca de su destino laboral, y la certidumbre de la insuficiencia salarial constituyen las preocupaciones fundamentales, el primero de mayo se celebra con desfiles masivos en todas las provincias.  Abundarán los carteles en apoyo a la revolución (léase gobierno) pero no habrá ni un solo cartel demandando el aumento salarial,  la desaparición de la doble moneda, o la transparencia del sistema de despidos.

Este país es tan surreal, que los recién sindicados trabajadores por cuenta propia, desfilarán masivamente. Un colectivo cuya mayor peocupación debería estar por la demanda de un trato no discriminatorio, la flexibilización de los trámites burocráticos para acceder a una licencia de trabajo, la ampliación del espectro de actividades permitidas y unos impuestos menos graves.

La burocracia sindical asigna la cantidad de asistentes por provincias, así, hace dos semanas ya se anunciaba con precisión cuántos trabajadores participarían en cada uno de los desfiles.

Luego de esa “espontánea” manifestación, veremos en las noticias cómo el movimiento de indignados realiza sus protestas; cómo en otra parte desfilarán los trabajadores bajo un fuerte despliegue policial y puede que hasta veamos represión en alguna esquina del mundo. No creo que se puedan encontrar similitudes.

 

Abriendo la brecha

(Publicado en Penúltimos Dias el 22 de abril a propósito del trabajo que se enlaza)

La brecha existe; pero también existía en la RDA el día anterior a la caída del muro, y en Rumania, justo cuando se comenzó a abuchear a Ceaucescu, y en la URSS y el resto de los países del desaparecido socialismo europeo salvo quizás, Polonia.  Esto me permite ser un poco más optimista respecto al momento de cerrar la brecha.  La ética del día después me apasiona, precisamente por algo que Dagoberto Valdés ha llamado el daño antropológico.  No es casual que los enemigos del gobierno siempre hayan sido rebajados de la condición humana, una estrategia  dirigida a depreciar a ese individuo ante la masa: es fácil aplastar a un gusano, eliminar la escoria; en tantos años de discurso nacionalista ramplón, el anexionismo es el anticristo y la palabra mercenario tiene evocaciones económicas que pretenden demostrar lucro a expensas de las dificultades del país.

Las posiciones frente a un cambio radical son muchas, un comentarista señalaba acertadamente que muchos muy bien informados no moverán una pestaña por propiciar el cambio o solidarizarse con los opositores. También veo una paradoja, porque se hablaba de que los que mejor viven no apostarían por el cambio.  Dentro de ese pequeño segmento de la población que se ha enriquecido, los hay que no solo viven según los estándares capitalistas, sino que quieren más capitalismo del que pueden encontrar en la Cuba actual.  No se implicarán en el cambio sino cuando sea seguro, pero no se opondrían a él.

A la brecha moral se une otra: ¿cuál es el programa de la disidencia?  Señalar la disfuncionalidad aberrante del gobierno resulta mucho más sencillo que elaborar una propuesta para superar el momento actual.  Partidos, grupos, tendencias, en los que todos quieren la unidad, –pero la unidad en torno a sí— repitiendo el esquema político de lo que pretenden combatir.  Converso o leo desprejuiciadamente a opositores de variadas tendencias.  Llegado el momento, mi voto no sería por ellos, pero ahora son  fellow travels a los que no atacaría en público, haciéndole el trabajo a la policía política. Si yo, que estoy un paso más allá de la inconformidad, no me siento representada, ¿qué puede esperarse de quienes ignoran y/o esperan?

Es difícil saber lo qué piensa el cubano llano.  Los que se interesan por estar informados rastrean la información.  A  la mayoría, no les interesa, pero no pueden eludirla: cambiando el dial para escuchar su programa favorito, esperando por la pelota o la telenovela, hojeando la Bohemia para llegar al crucigrama, en las vallas publicitarias, desde un afiche en la  farmacia o una gigantografía en la chópin…   Así, tuve la experiencia con dos personas situadas entre los descontentos que no se atreven a hacer nada, de convencerlas de que la esencia de las Damas de Blanco no es caminar por dinero.  Sus argumentos remitían acríticamente a lo visto u oído en los medios de difusión cubanos. ¿Esos que bailan y gritan frente a casa de Laura Pollán son malos? Son estudiantes universitarios, muchos se consideran haciendo algo correcto y sin duda se tienen por buenas personas.  Daño antropológico, porque si no te lo enseñan en la casa o tienes la influencia de una institución religiosa o fraternal, difícilmente en los centros estudiantiles los muchachos de hoy encuentren una brújula ética.  También tuve una experiencia tremenda con un compañero de mi hijo, joven e inteligente, que expresó no tener reparos en participar en un mítin de repudio.

La brecha que señalas en provecho del gobierno, transcurre dentro de esa inmanencia llamada tiempo, contra la que nada pueden hacer nuestros ancianos gobernantes.  Y si señalaba la heterogeneidad dentro de la disidencia; entre secretos y susurros también –y grande—debe ser  “la unidad en torno a mí” de funcionarios-militares del gobierno.  Otra cosa será si es a favor o en contra de la democracia.

Reuniones

Póster del evento tomado de internet

Póster del evento tomado de internet

A nadie le parecería serio un congreso internacional sobre los peligros de una alimentación mal balanceada o una convención de gourmets si la sede fuera Zimbabwe. Los problemas de uno de los países más pobres del mundo estarían en las antípodas del hipotético cónclave.

Menos dramático, aunque igualmente contradictorio, es el XII Congreso Internacional de Información, Info 2012, recién celebrado en el Palacio de las Convenciones en la Habana que reunió delegados de una veintena de países.

Sobre en congreso, los medios informativos cubanos reseñaron los Talleres de publicaciones científicas, calidad editorial y visibilidad de la ciencia; el de alfabetización informacional y la importancia de la informática en la bibliotecología. Quién y cómo se trataron temas como el acceso abierto a la información, la cultura informacional en la Sociedad del Conocimiento, las tecnologías de información y de comunicación en la sociedad del conocimiento; eso quedó entre los participantes al foro, y quizás entre los que puedan acceder a la Memoria del evento, porque la prensa cubana no sabe o no puede hablar sobre temas que remiten inmediatamente a la distancia que existe entre cualquier sociedad donde la información se privilegia como un derecho y el sesgo y la falta de información que existe en Cuba.

En fecha coincidente con la clausura del congreso de La Habana, la Sociedad Interamericana de Prensa se reunió en Cádiz este fin de semana. Y aunque la seguridad del periodista en Honduras, Colombia o México se haya privilegiado en las discusiones, el tema Cuba, brilló. Brilló por su ausencia una delegación cubana, una vez más, desde hace medio siglo, y aunque la organización de periodistas se ha hecho cada vez más democrática, la prensa oficial cubana es reaccionaria. Hablar de una representación de la prensa independiente sería ciencia ficción. Esa ausencia de Cuba la hace centro de los debates sobre la libertad de prensa y el derecho de todo ciudadano a ser objetivamente informado.

¡Ah!, se me olvidaba. Los cónclaves casi siempre suelen hacer una declaración final, ¿No se caía de la mata que en el XII Congreso Internacional de Información, Info 2012, la delegación cubana pidiera una clarificación por la ausencia del cable de fibra óptica procedente de Venezuela?